{"id":4957,"date":"2020-08-24T16:37:38","date_gmt":"2020-08-24T19:37:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/?p=4957"},"modified":"2020-08-24T16:39:39","modified_gmt":"2020-08-24T19:39:39","slug":"4957-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/4957-2\/","title":{"rendered":"La magia del aire, seg\u00fan Carlos Ulanovsky"},"content":{"rendered":"<p>Por Carlos Ulanovsky (para la Revista Caras &amp; Caretas)<\/p>\n<p><b>En la Argentina, y en el mundo, la radiofon\u00eda cumple un siglo.\u00a0De la mano de j\u00f3venes pioneros que experimentaron colgando antenas en terrazas del centro porte\u00f1o, el nuevo medio se abri\u00f3 camino y conquist\u00f3 los hogares. Repasamos ese derrotero, que construyeron y al que siguen aportando miles de artistas, locutores y periodistas.<\/b><!--more--><\/p>\n<p>La del 27 de agosto de 1920 fue una noche m\u00e1gica: desafiando la imaginaci\u00f3n y los conocimientos de la \u00e9poca, que no eran tantos, un cuarteto de muchachos que ya desde diez a\u00f1os antes persegu\u00edan la idea de transmitir sonidos a distancia, pusieron en el aire la transmisi\u00f3n inaugural de radio en la Argentina. En la aventura se confabularon unos chicos de familias bien de Barrio Norte, amigos entre s\u00ed, radioaficionados, mel\u00f3manos, creativos, anticipados a la superstici\u00f3n argentina de atar todo con alambre. El l\u00edder indiscutido del grupo era Enrique Tel\u00e9maco Susini, recibido de m\u00e9dico, especializado en otorrinolaringolog\u00eda e interesado en los efectos y transmisiones el\u00e9ctricas y sonoras en el cuerpo humano. En 1918, luego del fin de la Primera Guerra Mundial, Susini viaj\u00f3 a Europa por encargo de la Armada argentina, en donde hab\u00eda conseguido su primer trabajo, con el fin de estudiar los efectos que los gases asfixiantes y paralizantes utilizados durante los combates ten\u00edan sobre las v\u00edas respiratorias. Se podr\u00eda afirmar que Susini aprovech\u00f3 muy bien ese paso por el Viejo Continente. Era avezado int\u00e9rprete de piano desde chico, por lo que a la par de inspeccionar los frentes de batalla todav\u00eda humeantes, tambi\u00e9n se vincul\u00f3 con maestros a los cuales pudo demostrar sus dotes. Pero, con sus intereses muy presentes, encontr\u00f3, casi en estado de abandono, equipos de transmisi\u00f3n de rezago que hab\u00edan pertenecido al ej\u00e9rcito franc\u00e9s, v\u00e1lvulas marca Phat\u00e9 y l\u00e1mparas marca Metal que tuvo a bien reunir. Con todos esos equipajes regres\u00f3 a la Argentina, y esos elementos, precarios, fueron b\u00e1sicos para hacer realidad la primera transmisi\u00f3n. Sus restantes compa\u00f1eros eran su sobrino, Miguel Mujica, de 18 a\u00f1os, Luis Romero Carranza y C\u00e9sar Guerrico, tambi\u00e9n estudiantes de Medicina. Una vez consumada la haza\u00f1a inicial, ninguno de ellos olvid\u00f3 los nombres de los radioaficionados Bellocq y Ricaldone y de los inquietos Ernesto Pita Romero e Ignacio G\u00f3mez Aguirre, que los secundaron durante tiempo en similares obsesiones.<\/p>\n<p><strong>LOCOS ELLOS<\/strong><\/p>\n<p>Los iniciadores soportaron el t\u00edpico fr\u00edo de agosto porte\u00f1o tendiendo cables desde la terraza de la casa de remates Guerrico y Williams (familiares de C\u00e9sar Guerrico) hacia el interior del teatro Coliseo, sobre la calle Charcas, familiarizando al transmisor de cinco vatios de potencia con bobinas, transformadores, condensadores y con el micr\u00f3fono para sordos, el \u00fanico que hab\u00edan conseguido, ubicado en un lugar estrat\u00e9gico, cercano al escenario. Aquella noche, el tel\u00f3n se levant\u00f3 para que un elenco argentino, en donde brillaron la soprano Sara C\u00e9sar y el bar\u00edtono Aldo Rossi Morelli, secundados por la orquesta del teatro Costanzi, de Roma, interpretara el festival sacro\u00a0<em>Parsifal<\/em>, de Richard Wagner. Se calcula que la transmisi\u00f3n radial lleg\u00f3 a unos 50 receptores accionados por la piedra galena que funcionaban en Buenos Aires. Por su modo tan atractivo de meterse en materias tan complejas, y en especial por su incansable merodear por techos ajenos y exposici\u00f3n en las alturas, el cuarteto recibi\u00f3 el mote de \u201clos locos de la azotea\u201d. Cuando se cumplieron 50 a\u00f1os de ese acontecimiento, los pioneros fueron homenajeados en un acto realizado en el mismo teatro Coliseo.<\/p>\n<p>A la hora de los agradecimientos, Susini dijo: \u201cQuiero reclamar, para la ciudad y para el pa\u00eds, la absoluta seguridad de que la nuestra fue la primera transmisi\u00f3n de radio del mundo\u201d, sin olvidar el nombre de Guillermo Marconi, un genio italiano, tambi\u00e9n pionero, a qui\u00e9n reconoci\u00f3 y admir\u00f3 por sus proezas t\u00e9cnicas. \u201cDe radiodifusi\u00f3n \u2013agreg\u00f3\u2013 fue la primera, y hasta tambi\u00e9n hubi\u00e9ramos podido hacerlo dos d\u00edas antes con un concierto que dio Arturo Rubinstein, pero preferimos la melod\u00eda de\u00a0<em>Parsifal\u00a0<\/em>porque alud\u00eda al tema de la fe. Desde ese momento nuestros programas siguieron sin interrupciones. Al d\u00eda siguiente transmitimos la \u00f3pera\u00a0<em>A\u00edda<\/em>, a la tarde repetimos\u00a0<em>Parsifal\u00a0<\/em>y a la noche ofrecimos\u00a0<em>Iris<\/em>. Al otro d\u00eda pasamos la \u00f3pera\u00a0<em>Rigoletto\u00a0<\/em>y despu\u00e9s\u00a0<em>Man\u00f3n<\/em>\u201d. Con emoci\u00f3n, Susini record\u00f3 que el Coliseo estaba en manos de empresarios italianos que se propon\u00edan competir con el teatro Col\u00f3n, trayendo a la Argentina a grandes figuras de la l\u00edrica y la m\u00fasica cl\u00e1sica, coincidente con el verano europeo. Al d\u00eda siguiente de la experiencia inicial, el diario\u00a0<em>La Raz\u00f3n\u00a0<\/em>public\u00f3 una nota titulada \u201cUna audici\u00f3n llovida del cielo\u201d. Se\u00f1alaba con alborozo y convicci\u00f3n: \u201cAlguien tuvo la feliz ocurrencia de colocar en lo alto de la sala del Coliseo, un micr\u00f3fono potente. Y anoche, una onda sonora ondul\u00f3, vermicular, de las 21 a las 24, por el espacio como cubriendo con un sutil colaje de armon\u00edas, las m\u00e1s caprichosas, ricas, gr\u00e1vidas de nobles emociones, la ciudad entera. Y por tres horas, los iniciados en el secreto pero tambi\u00e9n marinos de barcos, operadores de estaciones radiotelegr\u00e1ficas, esclavos todos de la escucha, tuvieron el regalo de una audici\u00f3n de\u00a0<em>Parsifal<\/em>. Y a fe que los beneficiados habr\u00e1n podido creer que esas notas divinas ven\u00edan del cielo\u201d. A partir de ese momento, sin una programaci\u00f3n estructurada, sin horarios, la radio comenz\u00f3 su camino hasta volverse popular. Y muchos \u2013en principio, los privilegiados que dispon\u00edan de radios a galena\u2013 la adoptaron como una prenda de modernismo, de cambio, la posibilidad de ponerse en contacto con el mundo de una manera sencilla, r\u00e1pida y eficaz.<\/p>\n<p>Genios y figuras, los cuatro adelantados siguieron con la radio, que ya ten\u00eda sigla identificatoria (LOR) y que hab\u00eda pasado de transmitir con sus cinco vatios originales a un equipo de veinte, pero se lamentaban por los escasos beneficios econ\u00f3micos. Algo cansados de la penuria de tener que correr detr\u00e1s del peso (alguna vez la cantante l\u00edrica Alicia Arderius, que fuera esposa de Susini, dijo de \u00e9l que era \u201cuna m\u00e1quina de perder dinero\u201d), los socios de LOR se la vendieron por 100 mil pesos de la \u00e9poca a Teodoro Prieto y con el dinero crearon la empresa V\u00eda Radiar, la primera compa\u00f1\u00eda de comunicaciones de onda corta en el pa\u00eds. \u201cEn ondas cortas \u2013dec\u00eda Susini\u2013 la propagaci\u00f3n era muy superior. Y por eso imaginamos un sistema de transmisi\u00f3n mundial de radiotelegraf\u00eda y radiotelefon\u00eda. No fue nada f\u00e1cil, pero tambi\u00e9n llegamos primero a Brasil y despu\u00e9s a Espa\u00f1a y luego al resto de Europa\u201d. Esa compa\u00f1\u00eda la vendieron a la transnacional ITT en una cifra alucinante. Con el dinero obtenido se metieron en el negocio del cine: desde los estudios Lumiton sali\u00f3\u00a0<em>Los tres berretines\u00a0<\/em>(eran claves de identidad argentina, el tango, el f\u00fatbol y el cine, aunque en su trama aparec\u00edan muchos de los flamantes \u00eddolos de la radio), una de las primeras pel\u00edculas sonoras realizadas en el pa\u00eds. Y tambi\u00e9n tuvieron otras iniciativas que juntaron lo t\u00e9cnico con la creatividad, la imaginaci\u00f3n con la est\u00e9tica: fundaron en los a\u00f1os 30 la primera f\u00e1brica de celuloide virgen para rodajes cinematogr\u00e1ficos, patentaron, antes que la RCA Victor de los Estados Unidos, un sistema de grabaci\u00f3n de sonido para pel\u00edculas, mejoraron incansablemente los principales elementos de transmisi\u00f3n de la radio, como antenas y micr\u00f3fonos.<\/p>\n<p>Todos eran cultos e inquietos, pero por sus amplios conocimientos y por su variedad de intereses, Susini merece ser considerado un renacentista en pleno siglo XX. M\u00e9dico especialista en garganta, nariz y o\u00eddo, por su especialidad atendi\u00f3 en Buenos Aires y en el exterior a prominentes figuras del canto l\u00edrico; pianista desde chico, conocedor profundo de la m\u00fasica cl\u00e1sica, comparti\u00f3 su ejercicio profesional con el desarrollo de la radiofon\u00eda y con la direcci\u00f3n de cine (una de sus pel\u00edculas,\u00a0<em>La chismosa<\/em>, interpretada por Lola Membrives, obtuvo en 1938 en el festival de Venecia una de las primeras distinciones internacionales para el cine argentino) y de teatro, fue\u00a0<em>r\u00e9gisseur\u00a0<\/em>de \u00f3peras y director de zarzuelas y en octubre de 1951 apareci\u00f3 dirigiendo c\u00e1maras en la transmisi\u00f3n inaugural de la televisi\u00f3n argentina. Como si fuera poco, se interes\u00f3 en la explotaci\u00f3n de minas de berilio y en el estudio de las propiedades vitam\u00ednicas del cart\u00edlago de tibur\u00f3n.<\/p>\n<p>De una prosapia similar a la de Susini y sus amigos merecen destacarse tambi\u00e9n otros pioneros: Adolfo Cirulli, Federico del Ponte, Francisco Brusa, Teodoro Prieto, Pablo Osvaldo Valle, Benjam\u00edn Gache y Antonio Devoto, socios de Radio Grand Splendid Theatre y, desde luego, Jaime Yankelevich.<\/p>\n<p>A la par se conoc\u00eda la noticia de que la radio llegaba tambi\u00e9n a otros \u00e1mbitos: en 1923, a la Universidad Nacional de La Plata y al interior, la primera de todas en Rosario, y al a\u00f1o siguiente, en 1924, a Santa Fe.<\/p>\n<p><strong>ESCUELAS DE RADIO<\/strong><\/p>\n<p>En sus primeros quince a\u00f1os, las\u00a0<em>broadcasting\u00a0<\/em>(Argentina y Cultura, Nacional y F\u00e9nix, Brusa y Sudam\u00e9rica, Rep\u00fablica y Stentor), muchas de ellas vinculadas a comerciantes del ramo radiotelef\u00f3nico, y algunas de muy corta vida, fueron escuela de todos los g\u00e9neros. En ese lapso, el medio se convirti\u00f3 en imprescindible porque la gente se dio cuenta de que esa caja misteriosa de la que sal\u00edan sonidos diversos, m\u00fasicas y palabras, ten\u00eda la condici\u00f3n de acercarla a mundos desconocidos con la indudable ventaja de no tener que moverse de su sill\u00f3n preferido. Desde entonces, y por muchos a\u00f1os, la radio se constituy\u00f3 en el centro del entretenimiento hogare\u00f1o, y no s\u00f3lo eso: particip\u00f3 de la construcci\u00f3n de incontables gustos y necesidades personales, culturales, comerciales y funcion\u00f3 como una organizadora de la vida cotidiana, con nociones como que los dolores de cabeza se iban con un Geniol y, si ese remedio no era eficaz, tambi\u00e9n la radio les hab\u00eda contado que \u201cMejor, mejora Mejoral\u201d, que el jab\u00f3n que m\u00e1s blanca dejaba la ropa era el Federal o que las medias m\u00e1s finas y adherentes eran las de marca Man\u00f3n. Al respecto, escribi\u00f3 Hugo Paredero, periodista y hombre del medio: \u201cLa radio era la reina ordenadora de cada hogar, no s\u00f3lo porque ocupaba lugares indiscutidos en los usos dom\u00e9sticos sino porque a las mujeres les contaba con qu\u00e9 pildoritas pod\u00edan regularizar su funcionamiento intestinal y a los hombres cu\u00e1l era la marca de fijador que les conven\u00eda a la hora de peinarse\u201d.<\/p>\n<p>Antes de 1930, los receptores que basaban su funcionamiento en el poder conductor de sonidos de la piedra galena fueron reemplazados por los de v\u00e1lvulas, primero con parlante externo y, m\u00e1s adelante, incorporado. La radio ofrec\u00eda un ampl\u00edsimo men\u00fa de atracciones: m\u00fasica culta y popular, deportes a distancia e imaginativas ficciones que, alternativamente, despertaban risa o provocaban llanto, pero adem\u00e1s la hora exacta, el aporte de charlistas y recitadores, la informaci\u00f3n del pa\u00eds y del mundo, programas de preguntas y respuestas, programas dedicados al cine y a los espect\u00e1culos, comentaristas de elevado nivel intelectual y los inefables bailables de s\u00e1bados y domingos, en donde, como en las milongas de verdad pero desde selectas grabaciones, nunca faltaban la t\u00edpica, la jazz y la orquesta caracter\u00edstica.<\/p>\n<p>En noviembre de 1935, con la inauguraci\u00f3n de Radio El Mundo (cuya sede en Maip\u00fa 555 fue la primera construida especialmente para una emisora, siguiendo protocolos arquitect\u00f3nicos y t\u00e9cnicos de la BBC de Londres y de la RCA Victor de los Estados Unidos), y por su f\u00e9rrea competencia con las establecidas Belgrano (ya en manos de Jaime Yankelevich y que en 1932 hab\u00eda tenido que cambiar de marca porque un decreto prohibi\u00f3 que una empresa privada llevara el nombre de Nacional) y Splendid, se inicia lo que merece considerarse como la \u00e9poca de oro de la radiofon\u00eda. Perdida ya la desconfianza que en los a\u00f1os iniciales provocaba el medio, casi ning\u00fan artista conocido quiso estar fuera o alejado de \u00e9l. Por eso, la radio de los siguientes veinte a\u00f1os fue una fiesta continuada, colorida, animada, casi toda en vivo y cada una dotada de grandes, medianos o peque\u00f1os auditorios a los que los oyentes concurr\u00edan para ver de cerca y aplaudir a sus int\u00e9rpretes favoritos.<\/p>\n<p><strong>EL DOLOR DE YA (CASI) NO SER<\/strong><\/p>\n<p>Aunque m\u00e1s que nada entregada al entretenimiento, emisoras p\u00fablicas como Municipal (hoy la Once Diez), fundada en 1927, y Radio del Estado (hoy Nacional) y Radio Provincia, ambas de 1937, pusieron en el aire buena parte de los m\u00e1s refinados cat\u00e1logos musicales y teatrales. Junto con Excelsior y Mitre, tambi\u00e9n difusoras de temas populares, conformaron los gustos de una elite. Emisoras como Belgrano, Splendid y El Mundo (las tres, con sus cadenas, abastec\u00edan de contenidos a m\u00e1s de 45 radios importantes de provincia) pon\u00edan en sonido los intereses de una clase media en ascenso, mientras que ondas como Del Pueblo, Ant\u00e1rtida y Porte\u00f1a, voceras de un estilo sonoro punzante, representaban lo que alguien denomin\u00f3 la clase baja de las radios. Cercanas a la clase social que tuvieran, casi todas las estaciones contaban con elencos estables de radioteatros y grupos musicales propios, desde orquestas sinf\u00f3nicas hasta tr\u00edo de guitarristas. Como estaba muy sancionada la improvisaci\u00f3n (hasta re\u00edrse sin justificaci\u00f3n frente al micr\u00f3fono pod\u00eda merecer una sanci\u00f3n disciplinaria), todo era le\u00eddo en libretos que sal\u00edan de una oficina llamada \u201cde Continuidades\u201d, que serv\u00eda para ordenar, para salvar baches, pero tambi\u00e9n, en distintas \u00e9pocas del pa\u00eds, para decidir qu\u00e9 era conveniente decir y qu\u00e9 era mejor callar. As\u00ed, con poca opini\u00f3n y con escasa informaci\u00f3n de actualidad y pol\u00edtica fue la radio de esos a\u00f1os. Una radio muy representativa de un pa\u00eds que demostraba ganas de cantar y bailar, de pasarla bien y de so\u00f1ar.<\/p>\n<p>En 1955, tras el golpe de Estado que derroc\u00f3 al presidente Per\u00f3n, casi todas las emisoras del pa\u00eds (salvo una, LV1, Radio San Juan) estaban en manos del Estado, producto de una larga operaci\u00f3n econ\u00f3mica que se hab\u00eda iniciado en 1947 con la compra de LR3 Radio Belgrano. Las autoridades militares reci\u00e9n licitaron algunas en 1958. En 1951, el pionero de la radio Jaime Yankelevich, que todav\u00eda gerenciaba Belgrano, instal\u00f3 el primer canal de televisi\u00f3n, el 7, desde siempre de car\u00e1cter p\u00fablico. El arribo de la pantalla chica (que, en sus a\u00f1os iniciales, en blanco y negro, tuvo que esforzarse mucho para superar su humilde condici\u00f3n de radio con imagen) de a poco le fue quitando g\u00e9neros, figuras y, en especial, identidad a la radio. Pero la verdadera crisis se produjo cuando entre 1960 y 1966 llegaron para quedarse cuatro nuevos canales privados. Entonces la confusi\u00f3n, provocada por la vampirizaci\u00f3n de ideas, contenidos y figuras por parte de la TV y en especial por el arrebato de la inversi\u00f3n publicitaria, fue muy perturbadora y se reiter\u00f3 en muchos la sensaci\u00f3n de momento terminal para el querido medio.<\/p>\n<p>El achicamiento fue formidable. A fines de los a\u00f1os 60, las radios tuvieron que resignar sus elencos y orquestas permanentes, se desactivaron los auditorios y muchas emisoras pasaron a depender de la m\u00fasica grabada. Sin embargo, de la mano de una radio (LS5 Radio Rivadavia) que tom\u00f3 la sabia decisi\u00f3n de permanecer las 24 horas en el aire, de su potencial informativo (el influyente\u00a0<em>Rotativo del aire<\/em>), de las transmisiones deportivas de Jos\u00e9 Mar\u00eda Mu\u00f1oz y su\u00a0<em>Edici\u00f3n oral deportiva<\/em>, de un g\u00e9nero (el magazine), de varios conductores (Rub\u00e9n Aldao, Enrique Mancini, Capuano Tomey), de las transmisiones automovil\u00edsticas de\u00a0<em>Carburando\u00a0<\/em>y especialmente del show matutino de Jorge Fontana, secundado por las muy brillantes locutoras Mar\u00eda Ester Vignola y Rina Mor\u00e1n, y colaboradores period\u00edsticos como Domingo Di Nubila, Silvio Huberman y en sus inicios Magdalena Ruiz Gui\u00f1az\u00fa, le dieron un empuj\u00f3n salvador a la radio. M\u00e1s adelante solidificaron ese estilo de radio generalista, que cubre cantidad de gustos y necesidades, programas como\u00a0<em>La vida y<\/em>\u00a0<em>el canto<\/em>, de Antonio Carrizo, y\u00a0<em>Rapid\u00edsimo<\/em>, de H\u00e9ctor Larrea. Otro hecho que ayud\u00f3 al medio a emerger del sopor fue ese portentoso invento japon\u00e9s, el transistor, que acerc\u00f3 al pa\u00eds, primero importado, luego de fabricaci\u00f3n local, la siempre bien ponderada radio Spica. Eso le permiti\u00f3 a la gente salir con la radio port\u00e1til fuera de las casas y pegadas a su o\u00eddo.<\/p>\n<p><strong>LA RADIO SALVA LA ROPA<\/strong><\/p>\n<p>En las d\u00e9cadas siguientes, la radio entendi\u00f3 que carec\u00eda de sentido luchar contra la televisi\u00f3n, en especial tambi\u00e9n porque sus principales animadores y conductores comenzaron a brillar en la pantalla. Apelando a lo m\u00e1s propio de su identidad, tuvo en la primera y segunda ma\u00f1ana su horario estelar y, de a poco, tambi\u00e9n fue recuperando la madrugada. Sumando recursos art\u00edsticos y creativos, y tecnol\u00f3gicos, como la utilizaci\u00f3n de los sat\u00e9lites que la conectaron con el mundo entero, la radio se hizo fuerte en esos horarios y pas\u00f3 a ocupar el lugar de brillo y pertinencia que hab\u00eda perdido. Fueron decisivos los estandartes del ritmo que nunca debe decaer, de la espontaneidad, del humor y de la informaci\u00f3n 24\u00d77, que a mucha gente que s\u00f3lo escucha radio le permite mantenerse al d\u00eda con lo que pasa en el pa\u00eds y en el mundo.<\/p>\n<p>Con su modelo de pensamiento \u00fanico y represivo, la dictadura militar instalada en 1976 da\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n a la radio con sus procedimientos que incluyeron censura, listas negras, prohibiciones y el inicio de una precarizaci\u00f3n laboral que contin\u00faa hasta hoy. Fueron los tiempos en que los argentinos tuvieron que volver a sintonizar Radio Colonia y a su informativista Ariel Delgado para poder enterarse un poco m\u00e1s. Pero eso dur\u00f3 poco porque en Uruguay, con otra dictadura, las cosas no estaban mejor que ac\u00e1.<\/p>\n<p>Luego de la salida de los a\u00f1os oscuros se consolidaron cambios importantes que modificaron la textura sonora conocida. Se produjo un importante recambio generacional, llegaron para quedarse las FM, aportaron lo suyo las radios comunitarias y se produjeron memorables experiencias, como las de Radio Belgrano y de la Rock &amp; Pop, las dos con mucho de vanguardia y rupturismo.<\/p>\n<p><strong>LO QUE VIENE, HOY<\/strong><\/p>\n<p>La d\u00e9cada del 90 y el nuevo siglo que transitamos estuvieron marcados por el borramiento de fronteras entre las emisoras AM y las FM. La radio de hoy est\u00e1 totalmente entregada a la informaci\u00f3n al instante y, aunque sigue generando t\u00edtulos para los diarios, tambi\u00e9n contin\u00faa dependiendo de otras agendas. Pr\u00e1cticamente a diario, la radio va dejando atr\u00e1s su origen anal\u00f3gico y adoptando las fascinantes propuestas que llegan del mundo digital. Internet primero y las redes sociales despu\u00e9s, le confirieron alcance planetario, y los sistemas de escucha por demanda modificaron profundamente los pactos preexistentes entre emisor y receptor. Diversas circunstancias, especialmente econ\u00f3micas, pero tambi\u00e9n relacionadas con la b\u00fasqueda de independencia, originaron cantidad de radios online sostenidas con los aportes de sus oyentes y que pudieron seguir adelante gracias a esta metodolog\u00eda. Esta clase de emisoras y el g\u00e9nero del podcast, en pleno desarrollo, representan lo que caracterizar\u00e1 a la radio de los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Por eso se puede decir que hoy, cuando todos los del medio le celebramos los cien a\u00f1os de vida, los locos de la nube recogieron la posta de los locos de la azotea.<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0<a style=\"font-family: Merriweather; font-size: 16px; font-style: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-caps: normal; font-weight: 400;\" href=\"https:\/\/carasycaretas.org.ar\/2020\/08\/10\/la-magia-del-aire\/?fbclid=IwAR1XJ7hNd4EmvEFcFs0IdKu8mWQLxWYiqiyfomCmG9q4EVvxnIqnVfaCNdw\">Revista Caras &amp; Caretas<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El periodista e historiador de la radio repasa ese derrotero que empez\u00f3 de la mano de j\u00f3venes pioneros que experimentaron colgando antenas en terrazas del centro porte\u00f1o, hasta el hoy.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4958,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_joinchat":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-4957","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-notasdeinteres"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4957","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4957"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4957\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4962,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4957\/revisions\/4962"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4958"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4957"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4957"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4957"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}