{"id":429,"date":"2013-09-27T15:49:07","date_gmt":"2013-09-27T15:49:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/?p=429"},"modified":"2018-07-06T20:30:30","modified_gmt":"2018-07-06T23:30:30","slug":"la-procer-del-aire-entrevista-a-betty-elizalde","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/la-procer-del-aire-entrevista-a-betty-elizalde\/","title":{"rendered":"La pr\u00f3cer del aire. Entrevista a Betty Elizalde."},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Por Cristina Zuker.<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/2010112916bety.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-430 alignleft\" alt=\"2010112916bety\" src=\"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/2010112916bety.jpg\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/2010112916bety.jpg 300w, http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/2010112916bety-250x166.jpg 250w, http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/2010112916bety-82x55.jpg 82w, http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/2010112916bety-75x50.jpg 75w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\n<i><b>Betty Elizalde es sin\u00f3nimo de radio. Se gan\u00f3 su lugar gracias a su extraordinario color de voz y condujo algunos de los ciclos m\u00e1s memorables de los \u00faltimos treinta a\u00f1os. Siempre acompa\u00f1ada por escritores y protagonistas de la cultura, hoy a\u00f1ora lo que el \u00e9ter se llev\u00f3.<br \/>\nDe chica quer\u00eda ser trapecista y, aunque parezca mentira, hace cincuenta a\u00f1os que est\u00e1 en el aire. O en el \u00e9ter, como se dec\u00eda por esos tiempos. Devenida musa de esa pasi\u00f3n irresistible que siempre gener\u00f3 la radio, Betty Elizalde reconoce que el camino para llegar fue arduo. Y lo dice con esa voz que ha ratoneado a m\u00e1s de uno, sin abandonar su honestidad brutal, hoy tan poco frecuente en los medios de comunicaci\u00f3n.<\/b><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013La radio sufri\u00f3 un gran deterioro.\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No hay coherencia en la programaci\u00f3n. Yo siempre digo que la radio es como la puta de los medios, porque toda la disponibilidad econ\u00f3mica publicitaria va a la TV, a los medios gr\u00e1ficos y el restito a la radio. De este modo las radios quedaron en manos de quien tiene dinero. Es el \u00fanico trabajo donde hay que pagar. La radio programa hasta el mediod\u00eda, y en algunas emisoras de primera l\u00ednea contratan gente. En las otras te dicen:\u00a0<i>\u201cYo pongo la radio, el estudio, y usted si\u00e9ntese frente al micr\u00f3fono con su idea, su producci\u00f3n y pague los tel\u00e9fonos. De la publicidad que usted consiga el 50 por ciento es m\u00edo\u201d.\u00a0<\/i>Y la publicidad se consigue por contactos, no importa que vos seas Gardel y tengas una gran trayectoria: contacto mata curr\u00edculum.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013Despu\u00e9s est\u00e1 el tema de la concentraci\u00f3n en muy pocas manos.\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Eso es perverso. Pero no fue la dictadura, sino la democracia la que le dio el poder a los multimedios. Y a m\u00ed no me convienen los multimedios: si me peleo, me cierran las puertas de 25 lugares. Hace much\u00edsimos a\u00f1os que me banco lo que venga, pero no acepto condicionamientos. Tengo un nombre y en la radio represento algo: hace mucho que trabajo con libertad e independencia. La gente me respeta, dir\u00e1n:\u00a0<i>\u201cEsta vieja dama indigna ya es inimputable, dej\u00e9mosla\u201d.\u00a0<\/i>Si cuando ten\u00eda que llevar un mango a mi casa defend\u00ed estas cosas, a esta altura del partido mi marido un plato de fideos no me va a negar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013Lleva casi cincuenta a\u00f1os en la radio.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed, y vengo de un gran entrenamiento porque trabaj\u00e9 con todas las democracias y todas las dictaduras. Yo digo que soy paraperiodista: he sorteado prohibiciones, les he hecho trampa a los milicos, en estupideces, claro. Porque el que iba de frente seguro hoy tiene a la madre con el pa\u00f1uelito en la Plaza. Entonces los que hemos trabajado todas estas d\u00e9cadas en los medios somos seres humanos que tratamos de zafar como pudimos, mientras otros han sido muy indignos y miserables. Yo me entreten\u00eda con meterles el perro con las listas de prohibidos, con la m\u00fasica, les cambiaba los t\u00edtulos. Porque astutamente me di cuenta de que los tipos ten\u00edan la lista de los prohibidos en m\u00fasica, pero que no los escuchaban. A pesar de haber sorteado momentos muy dif\u00edciles, cuando pude avanzar lo hice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013\u00bfC\u00f3mo fue su infancia?<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Viv\u00ed hasta los 15 a\u00f1os en un lugar paradis\u00edaco. Nunca jugu\u00e9 a las mu\u00f1ecas porque me aburr\u00eda soberanamente: siempre fui varonera. Me prend\u00eda en todo lo que fuese poner el cuerpo. Y siempre digo que s\u00e9 lo que es la inquisici\u00f3n porque en mi casa eran ultracat\u00f3licos, con una abuela espa\u00f1ola y una madre totalmente sometida a esa madre, una vieja cult\u00edsima y divina, pero muy mala, aunque rezara mucho. Todo era muy r\u00edgido y estricto, y yo era una hoja al viento. Mi padre era un tipo de mucha sensibilidad, aunque tanto mi mam\u00e1 como mi abuela se confabulaban en su contra. Era hijo de italianos, anarquista de alma, pero como me dice un amigo\u00a0<i>\u201cqu\u00e9 clase de anarquista era tu viejo que tu mam\u00e1 y su suegra lo ten\u00edan cagando\u201d<\/i>. Pero era un tipo que ten\u00eda pasi\u00f3n por los intelectuales, y lament\u00f3 toda su vida haber llegado s\u00f3lo hasta sexto grado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013Usted naci\u00f3 en pleno peronismo.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013En mi casa eran fan\u00e1ticamente peronistas. Por eso pasamos la vida solos; llegaban las fiestas y no pod\u00edamos juntarnos con el resto de la familia porque eran radicales, y las pocas veces que ocurr\u00eda era tal el encontronazo que resolvieron no hacerlo m\u00e1s. Entonces las navidades, los a\u00f1os nuevos, me generaban dolor. Por eso ahora cuido tanto el arbolito con los regalos. Fui de las que lloraron cuando se muri\u00f3 Evita, como si fuera mi madre. Fue el primer cad\u00e1ver que vi. La imagen que tengo de Eva en ese caj\u00f3n es imborrable. Me acuerdo de sus manos, del rosario de cuentas transparentes, de su belleza\u2026 Y tambi\u00e9n de mi viejo yendo a la Plaza en el 55 a dar la vida por Per\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013\u00bfY en el colegio?<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Iba a un colegio de monjas con se\u00f1oritas de la alta sociedad, y sufr\u00ed mucho porque estaba gratis. Mi vieja, que era muy insensible pero muy luchadora, fue a golpearle la puerta al cardenal Copello, y lo volvi\u00f3 loco hasta que me dio la beca. Y me mand\u00f3 a ese colegio, porque mi mam\u00e1 en su ignorancia lo \u00fanico que ten\u00eda claro era que deb\u00edamos ir donde nos dieran la mejor formaci\u00f3n. Pero sufr\u00ed mucho porque era muy pobre, y las monjas me lo hac\u00edan sentir. Cuando no sab\u00eda una lecci\u00f3n me dec\u00edan\u00a0<i>\u201cse\u00f1orita, tiene que responderle al colegio porque usted sabe que est\u00e1 gratis\u201d,\u00a0<\/i>delante de todo el grado. Mis compa\u00f1eras pasaban sin saludarme en sus autos impresionantes por la esquina de mi casa. Ten\u00edan las quintas en esa zona, y yo iba ah\u00ed a robar mandarinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013Usted no ten\u00eda ni bicicleta.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pero la deseaba tanto, y como los Reyes Magos no me la trajeron nunca, le escrib\u00eda a Eva porque hab\u00eda le\u00eddo que la Fundaci\u00f3n Evita regalaba bicicletas. Tendr\u00eda diez a\u00f1os. Ahora me r\u00edo, pero si a m\u00ed no me mandaron la bicicleta no s\u00e9 a qui\u00e9n se la habr\u00e1n mandado porque mi perseverancia era terrible. Nunca dejaron de contestarme:\u00a0<i>\u201cQuerida, te tenemos en cuenta pero no en esta oportunidad\u201d.\u00a0<\/i>Nunca lleg\u00f3. Son esas cosas que a uno le quedan como resabios infantiles. Y un d\u00eda, har\u00e1 veinte a\u00f1os, me levanto y encuentro la bicicleta en el living, con una carta de mi marido que dec\u00eda \u201cpara que te dejes de joder con la bicicleta\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013\u00bfSe escuchaba radio en su casa?<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed, en esa \u00e9poca no hab\u00eda televisi\u00f3n y era el centro de la familia, en tiempos en que la programaci\u00f3n era manejada por los padres. No era como hoy: estaba Nin\u00ed Marshall y se la escuchaba. No pod\u00eda decir: \u201cPon\u00e9 la otra radio que est\u00e1 Fidel Pintos\u201d. Era Musimessi, el arquero cantor, las noches de teatro de Radio Porte\u00f1a, el Glostora Tango Club. Ese era el universo de entretenimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013\u00bfCu\u00e1ndo la atrap\u00f3 la radio?<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013A muy temprana edad. Un d\u00eda, en el 55, invitaron a toda la divisi\u00f3n a un programa de preguntas y respuestas. Por supuesto que a m\u00ed no me dejaron, pero saqu\u00e9 la entrada para ir al auditorio. Cuando apareci\u00f3 la pareja de locutores y qued\u00e9 alucinada, me dije\u00a0<i>\u201cvoy a ser locutora\u201d.<\/i>\u00a0Dej\u00e9 la idea de seguir medicina con toda la oposici\u00f3n de mi casa, fue casi una tragedia, me trataban de puta, sobre todo mi madre. Los 50 pesos para entrar al Iser me los dio una t\u00eda, y los primeros seis meses mi padre me iba a buscar a la estaci\u00f3n porque llegaba a las 0.30, pero no me hablaba. Durante seis meses no me habl\u00f3 nadie en mi casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013\u00bfCu\u00e1ndo lleg\u00f3 Siete lunas?<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013En el 74. Era la \u00e9poca en que en la radio se trabajaba y se pensaba en equipo. No era f\u00e1cil ser locutora en esos a\u00f1os, porque hab\u00eda mucha exigencia, pero ese programa fue \u00fanico: iba a la noche, de diez a dos de la ma\u00f1ana, en Continental. No es que fuera el programa que m\u00e1s se escuchaba, era el \u00fanico, y ten\u00eda una base musical exclusiva, porque no hab\u00eda a\u00fan un mundo del disco muy difundido. Fue uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s grandes de la radio argentina. Me encant\u00f3 hacerlo, hasta que un d\u00eda sent\u00ed que ya no me divert\u00eda y lo dej\u00e9 en pleno \u00e9xito. Yo ya estaba haciendo programas period\u00edsticos. En el 68 la radio pas\u00f3 por una etapa de desconcierto, porque era tal la potencia de la televisi\u00f3n que se dec\u00eda que la radio estaba asistiendo a sus \u00faltimos a\u00f1os de esplendor. Entonces ah\u00ed me filtr\u00e9; estaba en Belgrano, y pregunt\u00e9 por qu\u00e9 no me daban un horario para hacer un programa de media hora todos los d\u00edas. No cobr\u00e1bamos un peso, y se llamaba Hoy y todo lo dem\u00e1s. Era un programa period\u00edstico, trabaj\u00e1bamos un tema del d\u00eda, que no era pol\u00edtico porque en esa \u00e9poca nadie le daba pelota a la pol\u00edtica. Cuando todo el mundo miraba con ganas la televisi\u00f3n, yo me qued\u00e9 en la radio, y pude hacer experimentos como El buen d\u00eda, un programa con Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez, de izquierda, y Carlos Burone, de derecha, C\u00e9sar Bruto, Roberto Rial y el doctor L\u00f3pez Biel. Las discusiones al aire eran feroces, pero todos nos am\u00e1bamos. Se hicieron los programas m\u00e1s inteligentes, pol\u00e9micos y atrapantes que yo haya escuchado en la radio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013As\u00ed que hac\u00eda doblete.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed. El buen d\u00eda los s\u00e1bados, y a la noche Siete lunas: por un lado era la Betty Elizalde que opinaba y le daba juego a los dem\u00e1s, y a la noche era la s\u00faper sexy. Pero si vos ve\u00edas c\u00f3mo iba a grabar, daba l\u00e1stima. Todo pasaba por la enso\u00f1aci\u00f3n: una cosa era esa mina que se com\u00eda a los hombres, y otra que les dijera\u00a0<i>\u201cs\u00ed, ven\u00ed\u201d.\u00a0<\/i><b>\u2013Acabaron los traumas de la infancia.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Siempre fui muy acomplejada. Vi\u00e9ndolo en terapia llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que me sent\u00eda una desclasada permanente. Me cost\u00f3 mucho reforzar mi autoestima, porque siempre sent\u00ed que no me quer\u00edan. No tengo problemas con las multitudes, sino con el uno a uno. La radio es el lugar en el que me siento contenida, querida aun por los que me rechazan. Pero cuando salgo del estudio vivo a la defensiva. Funciona en m\u00ed alg\u00fan mecanismo de\u00a0<i>\u201ccuidado, que la gente te va a ser da\u00f1o\u201d.\u00a0<\/i>Ser\u00e1 que en mi infancia las pas\u00e9 duras, y mucha gente me hizo da\u00f1o. Hay cosas que uno elabora intelectualmente, pero visceralmente las marcas no se van nunca. Y esta cosa de ser la mucama de la se\u00f1ora del chalet, como esa milonga que canta Edmundo Rivero, no me la saqu\u00e9 de encima. En Hurlingham un d\u00eda hicieron un chalet que para m\u00ed era el palacio de Buckingham. Era un matrimonio sin hijos, y yo la \u00fanica nena en el barrio. No s\u00e9 muy bien c\u00f3mo fui a parar a esa casa, pero me invitaban a comer, que para m\u00ed era una fiesta porque hab\u00eda fruta y unas pizzas exquisitas. Ten\u00edan un ba\u00f1o rojo con azulejos negros al que iba a cada rato para mirarme en los azulejos. Y me mandaban a hacer las compras, que no eran ac\u00e1 a la vuelta, hab\u00eda que hacer quince cuadras para ir a la panader\u00eda Las Margaritas. Pero con los a\u00f1os empec\u00e9 a pensar: claro, estos me invitaban porque yo era la nena de los mandados. Y siempre me sent\u00ed medio como la mucama de la se\u00f1ora del chalet. Por m\u00e1s que la vida haya sido tan generosa, ese sello lo llevo conmigo como un abismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2013No est\u00e1 mal haberse casado con un psicoanalista.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00c9l es un tipo muy especial, que me ayud\u00f3 mucho con su gran sentido del humor, en lugar de hacer interpretaciones psicoanal\u00edticas. Durante muchos a\u00f1os yo no pod\u00eda ir a las fiestas porque me desmayaba o me descompon\u00eda, y me ten\u00eda que ir por esa fobia a la gente. Cuando \u00edbamos en el ascensor todos empilchados para una fiesta, \u00e9l empezaba a cargarme. Pero es en la radio donde siempre me he sentido m\u00e1s rica y m\u00e1s querida que las ricas del colegio. Adem\u00e1s siento que en las circunstancias dif\u00edciles de la vida, siempre fue la radio la que me sostuvo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Revista Caras y Caretas<br \/>\nwww.carasycaretas.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Betty Elizalde es sin\u00f3nimo de radio. Se gan\u00f3 su lugar gracias a su extraordinario color de voz y condujo algunos de los ciclos m\u00e1s memorables de los \u00faltimos treinta a\u00f1os. Siempre acompa\u00f1ada por escritores y protagonistas de la cultura, hoy a\u00f1ora lo que el \u00e9ter se llev\u00f3. 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