{"id":411,"date":"2013-09-27T14:52:14","date_gmt":"2013-09-27T14:52:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/?p=411"},"modified":"2018-07-06T20:30:28","modified_gmt":"2018-07-06T23:30:28","slug":"la-guerra-de-los-mundos-30101938-cuando-la-ficcion-devino-en-realidad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/la-guerra-de-los-mundos-30101938-cuando-la-ficcion-devino-en-realidad\/","title":{"rendered":"LA GUERRA DE LOS MUNDOS (30\/10\/1938). Cuando la ficci\u00f3n devino en \u201cRealidad\u201d."},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Por Oscar E. Bosetti (*)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/200911211617tripode.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-412 alignleft\" alt=\"200911211617tripode\" src=\"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/200911211617tripode.jpg\" width=\"192\" height=\"182\" srcset=\"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/200911211617tripode.jpg 192w, http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/200911211617tripode-58x55.jpg 58w\" sizes=\"auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El asunto, en general, hab\u00eda sido h\u00e1bilmente encarado como un supuesto programa musical en el que se iban interpolando anuncios cada vez m\u00e1s amenazadores de una invasi\u00f3n marciana; un locutor simulaba pasar noticias, otro realizaba entrevistas a fraguadas autoridades o eminencias cient\u00edficas, e inclusive un tercero afirmaba que estaba presenciando los estragos provocados por los invasores en una de las zonas m\u00e1s pobladas de Estados Unidos.<br \/>\n<b>Jaime Rest.<\/b><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Orson Welles (1915-1985) puso al aire la adaptaci\u00f3n de\u00a0<i><b>La Guerra de los Mundos,<\/b><\/i>\u00a0la novela de anticipaci\u00f3n del escritor ingl\u00e9s Herbert George Wells (1866-1946), para una de las audiciones del Mercury Theatre emitidas por la cadena CBS (Columbia Broadcasting System), ese cap\u00edtulo oper\u00f3 como un verdadero revulsivo e instaur\u00f3 un antes y un despu\u00e9s inapelable(1). Hasta ah\u00ed, si seguimos el razonamiento del investigador espa\u00f1ol Llu\u00eds Bassets, tendr\u00edamos este cuadro de situaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>No es casualidad que la primera \u00e9poca de la radio coincida casi fecha por fecha con la \u00e9poca de las revoluciones proletarias. La ola revolucionaria que se extiende por el centro de Europa a partir del Octubre sovi\u00e9tico va acompa\u00f1ada por la utilizaci\u00f3n de lo que entonces es a\u00fan la radiotelegraf\u00eda, que si bien no est\u00e1 todav\u00eda comercializada en la modalidad de los radiorreceptores familiares, permite a los consejos de obreros y soldados comunicarse entre s\u00ed y hacer llegar sus proclamas a los puntos m\u00e1s alejados de la geograf\u00eda.<br \/>\nbr&gt; El primer gesto del poder, por tanto, es controlar este medio misterioso y lleno de posibilidades subversivas. Controlar la emisi\u00f3n y controlar, incluso, la recepci\u00f3n en forma de licencias para la adquisici\u00f3n de receptores o de porcentaje de determinadas bandas.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el segundo gesto ya no es \u00fanicamente de control, sino de aprovechamiento pol\u00edtico. La d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta y cuarenta est\u00e1 marcada por la utilizaci\u00f3n y por la instrumentalizaci\u00f3n directa de la radio para la creaci\u00f3n de consenso pol\u00edtico en el interior de los pa\u00edses y para la lucha psicol\u00f3gica exterior que acompa\u00f1a a las confrontaciones b\u00e9licas o a las situaciones de tensi\u00f3n internacional: Roosevelt y sus charlas al calor del hogar, Hitler y Goebbels y sus mensajes a la Naci\u00f3n o a los combatientes alemanes, Queipo de Llano y sus transmisiones a los quintacolumnistas, la voz de De Gaulle identificada con la voz de Francia gracias a la emisi\u00f3n francesa de la BBC, y adem\u00e1s todas las emisiones en lenguas extranjeras de un pa\u00eds a otro con vistas a contaminar la conciencia popular del adversario y luego la grandes instalaciones de Radio Liberty y La Voz de Am\u00e9rica, por un lado, y de Radio Mosc\u00fa, por el otro(2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, a esta altura del relato uno podr\u00eda interrogarse acerca de cu\u00e1les fueron los signos subversivos que, en la inquietante \u201cNoche de Brujas\u201d norteamericana, incorpor\u00f3 el radiodrama escrito por Howard Koch con la colaboraci\u00f3n de Paul Stewart y dirigido por el c\u00e9lebre hacedor de\u00a0<b><i>El Ciudadano Kane<\/i><\/b>\u00a0(1941). En primer lugar, la supuesta presencia de marcianos en el Estado de New Jersey demostr\u00f3 las poderosas dotes de Orson Welles y su elenco para tornar\u00a0<i>veros\u00edmil<\/i>\u00a0una f\u00e1bula\u00a0<i>fant\u00e1stica<\/i>; o, si se prefiere, revel\u00f3 la habilidad para mixturar manifestaciones provenientes del patr\u00f3n dram\u00e1tico (<i>el radioteatro<\/i>) con aquellos que abrevaban del patr\u00f3n de los servicios de informaci\u00f3n period\u00edstica (<i>los noticieros<\/i>) y as\u00ed construir un nuevo modelo est\u00e9tico radiof\u00f3nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n, ese episodio certific\u00f3 algo m\u00e1s: el aparente poder de los medios masivos de comunicaci\u00f3n sobre la construcci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica y los alcances de esos intentos de manipulaci\u00f3n. Pero, sobre todo,\u00a0<i><b>La Guerra de los Mundos<\/b><\/i>signific\u00f3 que una serie de trabajos te\u00f3ricos e investigaciones hasta ese momento dispersos y escasamente sistematizados, tomaran como exclusivo centro de sus indagaciones a la Radio y se cruzaran con la problem\u00e1tica m\u00e1s compleja de la formaci\u00f3n de las audiencias. Como se\u00f1ala el cr\u00edtico de la cultura Jorge B. Rivera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Las investigaciones de Cantril (se refiere al psic\u00f3logo Hadley Cantril, un cient\u00edfico de la Universidad de Princeton, que hacia 1940 public\u00f3 uno de los primeros estudios sobre el fen\u00f3meno de la Radio como medio de comunicaci\u00f3n, N. del A.) pon\u00edan muy en evidencia la enorme importancia del macro marco de los oyentes, muy tocados por los coletazos de la crisis de 1929 y por los fantasmas de lo que ser\u00eda, poco m\u00e1s tarde, la Segunda Guerra Mundial; y, por a\u00f1adidura, el cotejo de la informaci\u00f3n previa de los oyentes, en t\u00e9rminos de \u201cprestigio\u201d del veros\u00edmil cient\u00edfico y de la capacidad para percibir ciertas \u201cinverosimilitudes\u201d en la menci\u00f3n de magnitudes de tiempo y espacio(3).<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, m\u00e1s all\u00e1 de los interesantes estudios acerca de los efectos que produjo en su audiencia la emisi\u00f3n del Mercury Theatre, hay otra l\u00ednea de investigaciones que, por entonces, se abre hacia cuestiones relacionadas con la est\u00e9tica radiof\u00f3nica, con las limitaciones y los recursos del nuevo medio y con el horizonte de especificidades que contiene el lenguaje radiof\u00f3nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y all\u00ed est\u00e1n las precisas y fundacionales observaciones del esteta alem\u00e1n Rudolf Arnheim (el c\u00e9lebre autor del impar libro<b><i>Est\u00e9tica Radiof\u00f3nica<\/i><\/b>) que instituyen las particularidades de la expresividad sonora. Esas mismas que, sin obviar la funci\u00f3n de la oralidad (el\u00a0<i>c\u00f3digo ling\u00fc\u00edstico<\/i>) en el crescendo de la trama dram\u00e1tica reivindica el lugar del\u00a0<i>c\u00f3digo paraling\u00fc\u00edstico<\/i>. Ese mismo universo de significados que en el gui\u00f3n radiof\u00f3nico paut\u00f3 (en el lugar adecuado) las sirenas de las autobombas, el murmullo de los vecinos azorados, los acechantes chirridos met\u00e1licos provenientes de las naves invasoras, los ominosos zumbidos de las armas letales o los gritos desgarrados de las primeras v\u00edctimas mortales. En fin, es esa\u00a0<i>acusticidad radiof\u00f3nica\u00a0<\/i>la que termin\u00f3 de completar esas precisas escenas en la mente de los p\u00fablicos espantados por una\u00a0<i>\u201crealidad\u201d<\/i>\u00a0que percib\u00edan expectantes con los ilimitados\u00a0<i>ojos del imaginar.<\/i>Esos que se activan cuando el parlante de la Radio comienza a vibrar en\u00a0<b>cada nueva emisi\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)Uno de los antecedentes ponderables que actu\u00f3 en la misma direcci\u00f3n que la audici\u00f3n de Orson Welles se registr\u00f3 en Gran Breta\u00f1a. El 16 de enero de 1926, por la BBC, el sacerdote cat\u00f3lico Ronald Knok describi\u00f3 el accionar de una supuesta multitud de desocupados que, tras atravesar Londres, tomaba por asalto el Parlamento y, posteriormente, ejecutaba a un ministro del Gabinete de gobierno. Este relato de Knok (un conocido escritor de novelas policiales) provoc\u00f3 gran agitaci\u00f3n en una comunidad que transitaba por un per\u00edodo de penurias econ\u00f3micas que desemboc\u00f3 \u2013como resultaba inevitable- en una gran huelga durante mayo de ese mismo a\u00f1o.<br \/>\n(2)Bassets, Llu\u00eds (comp.)\u00a0<b>De las ondas rojas a las radios libres.<\/b>Barcelona, Espa\u00f1a, Gustavo Gili, 1981, p. 6.<br \/>\n(3)<b>La Radio: un marco de an\u00e1lisis port\u00e1til.<\/b>\u00a0Cuadernos de Periodismo N\u00ba 2, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Lomas de Zamora, s\/f<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(*) Docente de grado en las Carreras de Comunicaci\u00f3n Social de las Universidades de Buenos Aires, Quilmes y Entre R\u00edos y en \u00c9TER (Escuela Terciaria de Estudios Radiof\u00f3nicos)<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Orson Welles (1915-1985) puso al aire la adaptaci\u00f3n de La Guerra de los Mundos, la novela de anticipaci\u00f3n del escritor ingl\u00e9s Herbert George Wells (1866-1946), para una de las audiciones del Mercury Theatre emitidas por la cadena CBS (Columbia Broadcasting System), ese cap\u00edtulo oper\u00f3 como un verdadero revulsivo e instaur\u00f3 un antes y un despu\u00e9s inapelable(1). 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