{"id":3794,"date":"2018-10-30T14:02:06","date_gmt":"2018-10-30T17:02:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/?p=3794"},"modified":"2018-10-30T14:02:06","modified_gmt":"2018-10-30T17:02:06","slug":"el-hector-y-el-eter","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/el-hector-y-el-eter\/","title":{"rendered":"El H\u00e9ctor y el \u00e9ter"},"content":{"rendered":"<p><strong>Nacido en la ciudad de Bragado en 1938, el pr\u00f3ximo 30 de octubre cumplir\u00e1 80 a\u00f1os, y al d\u00eda siguiente se lo celebrar\u00e1 con un gran concierto en el que radio y m\u00fasica se fundir\u00e1n en el CCK para homenajearlo. H\u00e9ctor Larrea es uno de los \u00faltimos mitos del \u00e9ter y, aunque \u00e9l lo niegue, forma parte de la gran trilog\u00eda de la radiofon\u00eda con Cacho Fontana y Antonio Carrizo. Actualmente est\u00e1 al aire unas tres horas en Nacional Folkl\u00f3rica y en la AM de Nacional comparte programa (Mir\u00e1 lo que te traje) con Bobby Flores. Su voz \u2013sin\u00f3nimo de espect\u00e1culo, de tango, de entretenimiento y pueblo\u2013 tuvo la gran onda expansiva en Rap\u00eddisimo, el programa que empez\u00f3 en 1969 en Radio El Mundo y que pas\u00f3 a Rivadavia en 1973 alcanzando una tremenda popularidad que tambi\u00e9n obtuvo en la televisi\u00f3n con Seis para triunfar. En esta entrevista, H\u00e9ctor Larrea repasa \u2013rap\u00edd\u00edsimo y no tanto\u2013 su vida.<\/strong><\/p>\n<p>Por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/autores\/23138-mariano-del-mazo\">Mariano Del Mazo<\/a>.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/151418-el-hector-y-el-eter?fbclid=IwAR2A1KvXrZWwdTSLQOV-erd-JzJokWoswdVgFI5-sR02XfL09_B1PvPFhtg\">P\u00e1gina 12.<\/a><br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p>Cada d\u00eda a las 16.57, de lunes a viernes, se escucha puntualmente la voz de Carlos Gardel en Radio Nacional Folkl\u00f3rica. Es un talism\u00e1n. H\u00e9ctor Larrea oye con los ojos cerrados el canto del Zorzal y cuando todo est\u00e1 a punto de concluir toma un meg\u00e1fono, apunta al micr\u00f3fono y dice con una voz que se escucha met\u00e1lica, anacr\u00f3nica, citando al Mudo: \u201cLa barra completamente agradecida. Sent\u00ed a la barra\u201d. La barra es su equipo y ese equipo integrado por Jorge Vaccaro (espect\u00e1culos), Gabriel Corona \u2013alias Chocolate\u2013 (humor), Daniel Corujo (deportes), Gabriela Borrelli (literatura) y Alicia Cuniberti (locuci\u00f3n) vocifera alguna frase de ocasi\u00f3n. Es un coro rantifuso, de esquina se dir\u00eda.<\/p>\n<p>Cae el tel\u00f3n del programa. Larrea entonces se pone su sombrero panam\u00e1 y los lentes oscuros, toma su pila de discos \u2013Julio De Caro, Frank Sinatra, Dyango, Brian Chambouleyron\u2013 \u00a0y enfila para la calle Maip\u00fa. No hay, no puede haber, imagen radiof\u00f3nica m\u00e1s dulce y melanc\u00f3lica que la de H\u00e9ctor Larrea al desandar los pasillos del marm\u00f3reo edificio de Maip\u00fa 555. Todo parece detenido en el tiempo. La construcci\u00f3n fue concebida como una r\u00e9plica de la BBC de Londres y fue primero Radio El Mundo. Una escuela para Larrea: las orquestas m\u00e1s populares de la d\u00e9cada de oro del tango tocaban en el mismo espacio donde hoy se despide con un meg\u00e1fono y con Gardel. Tambi\u00e9n sus queridas agrupaciones de jazz y \u201ccaracter\u00edsticas\u201d. La tarde parece poblarse de fantasmas. La solidez cultural de Larrea se corresponde a la de ese edificio. R\u00ede con esa risa ancha que es su sello y acaso una de las m\u00e1s eficaces llaves que hace d\u00e9cadas abrieron el coraz\u00f3n popular. \u201c\u00bfFantasmas? \u00bfSolidez?\u201d, pregunta, con un tono ir\u00f3nico. Corta por lo sano: \u201cVamos a conversar al bar de Lavalle y Maip\u00fa\u201d.<\/p>\n<p>Es una m\u00e1quina de recordar y, tambi\u00e9n, de alguna manera, una m\u00e1quina de escaparse. Naci\u00f3 el 30 de octubre de 1938, y el aniversario redondo que se avecina parece tenerlo sin cuidado. Sabe el cotorreo que la proximidad de los 80 a\u00f1os genera a su alrededor; tiene conciencia plena del sitio legendario en el que lo ubic\u00f3 el paso del tiempo, una suerte de justicia po\u00e9tica de la que \u00e9l reniega. Seguramente se trata de humildad, pero tambi\u00e9n supone una suerte de cansancio existencial o un dispositivo defensivo. Se escapa: \u201cNo tengo ni idea c\u00f3mo voy a festejar los 80 a\u00f1os. No s\u00e9, ver\u00e9\u201d, dice. \u201cYo voy d\u00eda a d\u00eda. Mi mayor superstici\u00f3n es creer en Dios. Hay gente que tiene supersticiones menores y, por ejemplo, pierde el tiempo en catalogar de mufa a alguien o cosas as\u00ed. Yo tengo una superstici\u00f3n importante, que es creer en Dios\u201d. Acomoda papeles: adem\u00e1s del programa que conduce de 14 a 17 en Nacional Folkl\u00f3rica, la noche de los viernes en AM comparte con Bobby Flores Mir\u00e1 lo que te traje, un programa pura m\u00fasica que funciona como un puente generacional y como espadeo y al mismo tiempo integraci\u00f3n de estilos: jazz, soul, tango, bolero, blues, flamenco, funk. Una espacio en el que, como corresponde, pueden convivir Daniel Riolobos con Jimi Hendrix. \u201cBobby es muy generoso. Todo lo que puede decir de \u00e9l es poco. B\u00e1sicamente, es mi amigo\u201d.<\/p>\n<p>Si Cacho Fontana era cognac Tres Plumas y Antonio Carrizo, Borges, H\u00e9ctor Larrea representa en el mundo simb\u00f3lico radial al muchacho del taller y la oficina al que le cant\u00f3 Moris. Hubo un tiempo en que \u201cRapid\u00edsimo\u201d era la contrase\u00f1a del trabajador que re\u00eda con los divagues c\u00e1ndidos de Mario S\u00e1nchez y se emocionaba con alg\u00fan tango de Carlos Di Sarli. Era el programa de los taxistas que despu\u00e9s sucumbieron ante el canto de sirena de derecha de Radio 10, otra evidencia de la pauperizaci\u00f3n de la sociedad argentina. \u00a0\u201c\u00bfVes? Quiz\u00e1s ah\u00ed est\u00e9 el secreto. La base social que me segu\u00eda \u2013y que me sigue a\u00fan hoy, en menor medida\u2013 es la m\u00e1s amplia&#8230; Es la gente de abajo, gente sencilla, m\u00e1s un poco de clase media. La radio es tal vez el medio m\u00e1s plebeyo y democr\u00e1tico. Y ahora, con whatsapp, m\u00e1s todav\u00eda. El tipo de arriba escucha otra cosa. Permitime que te diga igual que estoy a a\u00f1os luz de Fontana y Carrizo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Yo hago radio, ellos hac\u00edan arte.<\/p>\n<p><strong>Pero hay un juego de espejos entre los tres.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013No creo. Analiz\u00e1 las voces: ellos cambiaron todo. Son los fundadores. Conformaron universos propios y aportaron cosas muy diferentes. Carrizo aport\u00f3 la inquietud de superaci\u00f3n, un af\u00e1n de aprender, de pensar a trav\u00e9s de la lectura; Cacho impuso el programa de autor y fue m\u00e1s hacia el show. Lo m\u00edo va por otro andarivel. Trat\u00e9 de elevar el nivel a m\u00ed manera, m\u00f3dicamente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn qu\u00e9 sentido te preocupaste por elevar el nivel?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Yo cuando empec\u00e9 a presentar shows en Bragado el que hab\u00eda le\u00eddo dos libros era considerado Shakespeare. Trat\u00e9 siempre de que la vara no quedara baja, de evitar los lugares comunes. Como cuando \u2013\u00a1todav\u00eda hoy!\u2013 se escucha \u201cun d\u00eda como hoy&#8230;\u201d \u00bfC\u00f3mo \u201cun d\u00eda como hoy\u201d? \u00bfLlov\u00eda, hac\u00eda fr\u00edo? Hay que evitar esas cosas. Viejo: \u00a1calentate por hablar mejor, por no decir obviedades, por contar bien! Al final la gente quiere que le cuentes lo mejor posible una buena historia. Le debo mucho a Conrado Nal\u00e9 Roxlo. Me daba libros, me aconsejaba que leyera lo m\u00e1ximo que pudiera. Me cultiv\u00e9 como pude. Un locutor tiene que tener conocimientos de historia, de pol\u00edtica, de filosof\u00eda. Y eso despu\u00e9s lo combin\u00e1s con la experiencia. Si algo me da la vejez es que observo mejor que no existen los absolutos, que hay cosas que son dignas de ser corregidas y cosas que no. De viejo se entiende mejor todo. Quiz\u00e1s sea tarde, lo s\u00e9. Lo que dec\u00eda Bonavena.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLo de la experiencia y el peine?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Exacto. Es as\u00ed. Ahora me ped\u00eds una reflexi\u00f3n de mis 80&#8230; No s\u00e9, ando medio triste por lo de mi mujer. Simplemente te digo: no se puede creer lo r\u00e1pido que pas\u00f3 todo. Mete miedo.<\/p>\n<p>Tiene a su esposa Ely en un geri\u00e1trico, dos hijas, nietos. Lo de su mujer lo ensombrece, pero \u00e9l mismo trata de desmarcarse, de poner una barrera a ese contundente dato de su vida cotidiana. Se define como un lobo solitario que se refugia en su casa de la calle Virrey Loreto en Belgrano hasta bien tarde eligiendo la m\u00fasica que va a pasar al d\u00eda siguiente. Picotea jazz y tango, busca ideas en libros y en su propia memoria. Dice que est\u00e1 feliz porque encontr\u00f3 en una cueva un disco de vinilo con Alberto Podest\u00e1. Ahora tiene que pasarlo a digital (\u201cnunca llevo vinilos\u201d). Tiene tres o cuatro amigos, su guardia de hierro. Uno de ellos es Jorge Marchetti, guionista hist\u00f3rico de sus ciclos radiales y junto a Horacio Scalise el hombre que supo descontracturarlo. En alg\u00fan momento H\u00e9ctor Larrea dej\u00f3 de ser el sobrio locutor de Bragado para convertirse en un entretenedor total. \u201cFinalmente esa es mi misi\u00f3n. No hay que buscarle m\u00e1s vueltas. El oyente de radio quiere que lo entretengan. Lo mejor posible\u201d.<\/p>\n<p>Acaba de encontrar un disco de la espa\u00f1ola Martirio, lo separa para llevarlo al programa con Bobby Flores. Escucha de punta a punta el disco a dos pianos de Facundo Ram\u00edrez y Marcela Roggeri. Subraya algunas efem\u00e9rides. Cranea c\u00f3mo armar un bloque con Edith Piaf. Relee un libro de an\u00e9cdotas sobre Jorge Luis Borges (\u201cme hace cagar de risa Borges\u201d). Piensa en Alberto Migr\u00e9, en audios de algunas de sus telenovelas y c\u00f3mo tratar su obra. \u201cMigr\u00e9 para m\u00ed no es un autor menor, es el creador de muy buenas historias. Adem\u00e1s los audios de aquellas telenovelas funcionan bien, porque provocan en el oyente una conmoci\u00f3n instant\u00e1nea. Ahora con YouTube es sencillo. YouTube es una maravilla. Mi perdici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Borges, Migr\u00e9, los pianos, Piaf&#8230; \u201cHe vivido siempre cerca de esas cuestiones. Pas\u00e9 de largo del rock, no s\u00e9 por qu\u00e9. No as\u00ed de Los Beatles. Tampoco del blues. Pero mi primer recuerdo tiene que ver con el tango. Mi viejo tocaba el bandone\u00f3n, que como todo el mundo sabe es un instrumento complej\u00edsimo, con cuatro sonidos: al abrir, al cerrar, mano derecha, mano izquierda. El me dio las primeras nociones de armon\u00eda. Y, por \u00f3smosis, cac\u00e9 toda la \u00e9poca gloriosa de las orquestas\u201d<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo record\u00e1s a tu padre?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013De la mejor manera. Por una serie de cuestiones concatenadas, te dir\u00eda que por \u00e9l hago radio. Es larga la historia, tiene sus curvas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Mi viejo muri\u00f3 muy joven, a los 44 a\u00f1os. Yo ten\u00eda 10. Fue un \u00a0tsunami familiar. Me acuerdo tanto de \u00e9l&#8230; Lo que m\u00e1s me sorprende es que tengo muy presente el sonido de su voz. Tuvo un ACV, en esa \u00e9poca se le dec\u00eda derrame cerebral. El dolor se meti\u00f3 en casa y fue terrible. Mi \u00fanico hermano, mayor, hab\u00eda entrado en la Marina como suboficial y nunca estaba en casa, siempre andaba navegando. Me qued\u00e9 solo con mi vieja.<\/p>\n<p><strong>Como en los tangos&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Como en los tangos. Mam\u00e1 hab\u00eda dejado de sonre\u00edr, usaba un luto total y desde entonces se dedic\u00f3 a cuidarme. No hay nada m\u00e1s desolador para un ni\u00f1o que ver a su madre triste. Ella cos\u00eda, era costurera, ten\u00eda una Singer, trabajaba para talleres. Recibi\u00f3 ayuda de Evita. Yo para colaborar hab\u00eda aprendido a hacer algunas cositas, como pegar botones. El luto era tan riguroso, que ni siquiera se pod\u00eda escuchar radio. Cuando pasaron tres meses de la muerte de pap\u00e1, la cosa segu\u00eda igual. Habl\u00e9 con una t\u00eda, con una prima, divinas, y tratamos de que mam\u00e1 aflojara un poco. Al final permiti\u00f3 la radio. Los tiempos se me mezclan, pero la cuesti\u00f3n es que un d\u00eda, mientras trabaj\u00e1bamos \u2013ella adelante, yo atr\u00e1s\u2013, descubr\u00ed una peque\u00f1a sonrisa en la cara de mam\u00e1. Fue con el programa El rel\u00e1mpago, de Jaime Font Saravia. Iba por El Mundo y era muy gracioso. Lo conoc\u00ed a Jaime mucho tiempo despu\u00e9s, un caballero. En el medio de un sketch de El rel\u00e1mpago me di vuelta para hacerle un comentario y la descubr\u00ed sonriendo. \u00a1Yo imaginaba que mi vieja no iba a sonre\u00edr nunca m\u00e1s en su vida! Pens\u00e9: caramba, de lo que es capaz la radio. Sal\u00ed a decirle a todos mis compa\u00f1eros del colegio, como un loco, que la radio sanaba.<\/p>\n<p>Hab\u00eda manejado ya la propaladora de Bragado. Pasaba m\u00fasica \u2013\u201doperaba\u201d\u2013 y ofrec\u00eda productos; hab\u00eda presentado algunos n\u00fameros art\u00edsticos\u2026 En cada esquina de la avenida principal del pueblo hab\u00eda un parlante. \u201cHab\u00eda muchachos que se paraban en la esquina para escuchar los tangos que pasaba. Armaba segmentos de m\u00fasica. Yo tendr\u00eda unos 13 a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Descubri\u00f3 que ten\u00eda una destreza natural para comunicar, pero no se qued\u00f3 en esa instancia pueblerina. \u201c\u00c9ramos muy pobres. Tanto, que me gustaba ir al cementerio a visitar la tumba de mi viejo porque en el cementerio hab\u00eda sanitarios como la gente. Pobres, pobres. Yo quer\u00eda trabajar en la radio de lo que fuera. No quer\u00eda ascenso social, ni guita. Quer\u00eda comer todos los d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo llevabas esa pobreza?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013De chico no lo viv\u00eda como un problema. Estaba naturalizado. En el pueblo no te dabas cuenta, no hab\u00eda diferencias. Los chicos de las familias de plata iban al mismo colegio que yo, el hijo del escribano ven\u00eda a casa a jugar y a escuchar m\u00fasica, y yo iba a la de \u00e9l, y estaba todo bien. Porque en aquel entonces todos ten\u00edamos m\u00e1s o menos el mismo nivel intelectual, por decirlo de alguna manera. Hab\u00eda diferencias, por supuesto. Estaban los peronistas, los antiperonistas&#8230; Pero \u00e9ramos amigos, gente sana.<\/p>\n<p><strong>\u00bfVos eras peronista?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013S\u00ed. Peronista de aquel primer Per\u00f3n y de Evita. Despu\u00e9s no, me alej\u00e9. Recuerdo que Per\u00f3n pas\u00f3 por Bragado en la campa\u00f1a de enero del 46, mis padres lo recibieron alborozados. Mir\u00e1: mi viejo tuvo muchos trabajos. Fue taxista y tambi\u00e9n boyero. La palabra boyero viene de \u201cbueyes\u201d, aunque al carro de \u00e9l lo tiraban caballos. En su carro les llevaba comida y mate cocido a los peones del campo. Y fue \u00e9l quien me cont\u00f3 del Estatuto del Pe\u00f3n, y de las mejoras que hab\u00eda impulsado Per\u00f3n hacia los trabajadores. Un mont\u00f3n de gente de campo se enter\u00f3 que ten\u00eda derechos. Mi padre me contaba que algunos peones dec\u00edan, preocupados: \u201cEsto al patr\u00f3n no le va a gustar\u201d. Ese es mi peronismo.<\/p>\n<p>Era el sost\u00e9n de una familia que se hab\u00eda reducido a \u00e9l y su madre. Trabaj\u00f3 en la oficina contable de un frigor\u00edfico para parar la olla (\u201ccon el primer sueldo, 700 mangos, pagu\u00e9 toda la deuda que ten\u00edamos con el almac\u00e9n\u201d, dice) y un d\u00eda no aguant\u00f3 m\u00e1s y le mand\u00f3 una carta a Antonio Carrizo, que hab\u00eda asumido como director art\u00edstico de El Mundo. Quer\u00eda meterse c\u00f3mo fuera en el mundo de la radio. A trav\u00e9s de su secretaria, Carrizo le respondi\u00f3 que para empezar a hablar deb\u00eda cumplir con tres requisitos: tener quinto a\u00f1o, cursar el Instituto Superior de Ense\u00f1anza Radiof\u00f3nica (ISER) y uno m\u00e1s vasto y si se quiero ambiguo que Larrea sintetiza en \u201calcanzar un buen nivel cultural\u201d.<\/p>\n<p>Pelda\u00f1o a pelda\u00f1o, como un soldado de Carrizo, Larrea cumpli\u00f3 con los requisitos, obtuvo algunos trabajos y a los 20 a\u00f1os se fue a vivir en oscuras pensiones porte\u00f1as para empezar a constituirse en lo que es: la \u00faltima leyenda radial en actividad. \u201cCost\u00f3 llegar a Buenos Aires. Porque yo me hab\u00eda empleado en la DGI como perito mercantil, para que me trasladaran de Bragado a Buenos Aires. Pero me trasladaron a Pehuaj\u00f3. Me quise morir. Pero segu\u00ed, llor\u00e9 la carta y logr\u00e9 finalmente que me mandaran a Buenos Aires. Recuerdo que gobernaba Frondizi. El pacto con mi vieja era que una vez instalado la iba a buscar. Mientras, viajaba a Bragado cada 15 d\u00edas o le mandaba guita.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 a Radia Ant\u00e1rtida, segu\u00eda presentando shows donde fuera. Fue uno de los que impuls\u00f3 a un hechizante cantante de Valent\u00edn Alsina que al principio solo aspiraba ser Elvis: Sandro. \u201cEl tema es que me hice muy amigo del padre de Roberto. Iba a comer a la casa de Alsina. Era muy grato conversar con los padres y ver el pedazo de artista que estaba naciendo\u201d, recuerda. No para de recordar. Ahora est\u00e1 en el estudio de Radio Nacional. La luz se pone verde. Cada tanto tira alguna frase para el reportaje. \u201cEn una \u00e9poca me juntaba con el doctor Pueyrred\u00f3n Arenales a escuchar un disco de jazz toda la noche, para degustarlo, para analizarlo. Pon\u00edamos un vinilo de, no s\u00e9, ponele, Bill Evans, y lo gast\u00e1bamos\u201d.<\/p>\n<p>El doctor Pueyrred\u00f3n Arenales era el nombre de ficci\u00f3n de V\u00edctor Harriague que remit\u00eda en su doble apellido a las calles de la esquina de Radio Rivadavia. Pueyrred\u00f3n Arenales era uno de los columnistas de R\u00e1pid\u00edsimo. La menci\u00f3n al hist\u00f3rico ciclo es una constante en las minucias cotidianas que lo rodean. Ahora mismo Chocolate est\u00e1 diciendo al aire un chiste que menciona al programa. Un meta chiste, como si Larrea no fuera Larrea, y como si el tiempo se hubiera detenido en una Spica recubierta de cuerina marr\u00f3n: \u201cUn d\u00eda est\u00e1bamos escuchando Rapid\u00edsimo. Y Larrea puso \u2018El Choclo\u2019. Vino una gallina y se comi\u00f3 la radio\u201d.<\/p>\n<h3>La vida pasa rapid\u00edsimo<\/h3>\n<p>Rapid\u00edsimo comenz\u00f3 en 1969 en Radio El Mundo. El 12 de marzo de \u00a01973, a horas del triunfo de H\u00e9ctor C\u00e1mpora, pas\u00f3 a Rivadavia. Reemplaz\u00f3 a la ma\u00f1ana al Fontana Show: Cacho estaba harto de levantarse temprano. Un gui\u00f3n de hierro, las risas de las locutoras heredadas de Fontana, Rina Mor\u00e1n y Mar\u00eda Esther Vignola, un poco de \u00a0actualidad, mucho tango con H\u00e9ctor Erni\u00e9 y despu\u00e9s Oscar del Priore y una lista de humoristas variopintos como Mario Sapag, Carlos Garaycochea, el Don Ver\u00eddico de Luis Landriscina, Mario S\u00e1nchez y Carlos Russo, fueron los materiales de la f\u00f3rmula que se mantuvo indestructible durante cincuenta a\u00f1os. En un momento, coincidi\u00f3 con el terrible suceso televisivo Seis para triunfar. Larrea era una especie de Tinelli: un muchacho del interior de la provincia de Buenos Aires que todo el mundo ve\u00eda, que todo el mundo escuchaba, que todo el mundo quer\u00eda de novio para su hija. Lo que pasaba por su influjo era oro, desde la catapulta a los quince minutos de fama de la \u201cSe\u00f1orita Li\u201d hasta su cachet potenciado por los tironeos entre los canales de aire que lo quer\u00edan tener en su grilla. \u201cSeis para triunfar fue algo as\u00ed como un golpe de suerte. Me gan\u00e9 unos mangos como para \u00a0poder estar tranquilo. Me divert\u00ed mucho en esa \u00e9poca, pero era una popularidad tranqui\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn serio pens\u00e1s que fue suerte?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, mucha suerte.<\/p>\n<p><strong>\u00bfHiciste terapia alguna vez?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Alguna vez, pero poco. Fui a ver a una fulana, porque ten\u00eda un l\u00edo en la cabeza. Ahora ya estoy resignado. Soy m\u00e1s raro que un perro verde.<\/p>\n<p><strong>Sos muy respetado por toda la generaci\u00f3n de la Rock &amp; Pop, por Alejandro Dolina, por todos los que renovaron la radio en los \u201880 y \u201890&#8230; \u00bfQu\u00e9 te dicen?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013Son muy gentiles. Yo tambi\u00e9n los escucho y los respeto. B\u00e1sicamente me parece que se acuerdan cuando iban a la escuela o estaban tomando la leche y en sus casas o en la calle se o\u00eda Rapid\u00edsimo.<\/p>\n<p>Camina, ahora perdido entre el gent\u00edo de Lavalle. Las pocas disquer\u00edas que sobreviven pasan tangos para turistas. Se escuchan habitualmente ofensivas versiones electr\u00f3nicas de cl\u00e1sicos de Gardel, \u201cLa Cumparsita\u201d, \u201cEl Choclo\u201d. Podr\u00eda sonar \u201cPara H\u00e9ctor Larrea\u201d, el tango que le escribi\u00f3 Osvaldo Pugliese. Podr\u00eda sonar su amado Louis Armstrong, uno de sus grandes \u00eddolos, cuya m\u00fasica viviseccionaba con sus amigos Alejandro Capuano Tomey o Gedalio Tarasow. Pero es otro imposible. Se detiene, muestra curiosidad por cuestiones que suelen pasar inadvertidas. Y dice: \u201cHacer radio es como respirar para m\u00ed. Pero no s\u00e9 si voy a seguir el a\u00f1o pr\u00f3ximo. No puedo saberlo. \u00bfViste c\u00f3mo somos los viejos? De pronto nos caemos y chau. No pasa nada. Nada es muy importante. Me cuido de la melancol\u00eda porque me puede atrapar y hacer da\u00f1o. Soy terriblemente melanc\u00f3lico. Creo que ese sentimiento viene de la muerte de mi viejo. \u00bfViste que siempre hay un hecho en la vida que te atraviesa para siempre? Yo creo que ese hecho fue la muerte de pap\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, todo vuelve a ser carcajada, m\u00fasica, cine, humor blanco, dosis equilibrada de gui\u00f3n y repentismo. A las 16.57 suena \u201cMarioneta\u201d por Gardel. Larrea toma el meg\u00e1fono, apunta al micr\u00f3fono y dice con una voz que se escucha met\u00e1lica, anacr\u00f3nica: \u201cLa barra completamente agradecida. Sent\u00ed a la barra\u201d.<\/p>\n<p>Del otro lado, en ese lugar misterioso que algunos a\u00fan insisten en llamar \u201c\u00e9ter\u201d, la barra siempre responde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista a H\u00e9ctor Larrea, al cumplir 80 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3795,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_joinchat":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-3794","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-notasdeinteres"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3794","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3794"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3794\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3796,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3794\/revisions\/3796"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3795"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}