{"id":2521,"date":"2016-03-10T00:38:42","date_gmt":"2016-03-10T03:38:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/?p=2521"},"modified":"2018-07-06T20:36:32","modified_gmt":"2018-07-06T23:36:32","slug":"una-vida-un-oficio-un-destino-biografia-esencial-de-migre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/una-vida-un-oficio-un-destino-biografia-esencial-de-migre\/","title":{"rendered":"\u00abUna vida, un oficio, un destino\u00bb. Biograf\u00eda esencial de Migr\u00e9"},"content":{"rendered":"<p>A diez a\u00f1os de su desaparici\u00f3n f\u00edsica, el gran autor de radionovelas, querido y admirado por colegas y por el pueblo, es recordado en Argentores a trav\u00e9s de esta biograf\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/migre.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-2522\" src=\"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/migre-300x131.jpg\" alt=\"migre\" width=\"300\" height=\"131\" srcset=\"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/migre-300x131.jpg 300w, http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/migre-125x55.jpg 125w, http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-content\/uploads\/migre.jpg 567w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Alberto Migr\u00e9 (Felipe Alberto Milletari Miagro, nacido en Buenos Aires el 12 de septiembre de 1931 y fallecido el 10 de marzo de 2006) fue un autor y productor de televisi\u00f3n argentino, autor de varias de las telenovelas y radioteatros m\u00e1s exitosos del medio. Alberto fue el hijo mimado de una familia de \u00abentrepreneurs\u00bb piamonteses, la familia de su padre Don Milletari llegaba a Buenos Aires desde Italia cuando conoci\u00f3 a su esposa la joven de los Miagro, establecida en C\u00f3rdoba quienes llegaban de Italia desde Brasil. Alberto pas\u00f3 una infancia agradable, rodeado de libros de historia y filosof\u00eda, una pasi\u00f3n de su madre, y la gran influencia emprendedora de su padre le dieron una educaci\u00f3n adecuada la cual le fue muy \u00fatil al momento de iniciar su vida profesional. Al comienzo de su carrera literaria, por aviso de sus colegas y mentores, decidi\u00f3 cambiar su nombre de nacimiento \u00abFelipe Alberto Milletari Miagro\u00bb y adoptar el seud\u00f3nimo de \u00abAlberto Migr\u00e9\u00bb adoptando su segundo nombre y un derivado piamont\u00e9s del apellido de su madre \u00abMiagro\u00bb, lo cual le ha dado muchos \u00e9xitos. Comenz\u00f3 su carrera en radio, donde intervino en numerosos radioteatros; debut\u00f3 como autor a los 15 a\u00f1os de edad, con una obra en Radio Libertad interpretada por Chela Ruiz y Horacio Delfino. Seguir\u00eda activo en este medio hasta su muerte. Cobr\u00f3 enorme popularidad en los a\u00f1os sesenta, con otros consagrados autores del g\u00e9nero teleteatral como Abel Santa Cruz , Nen\u00e9 Cascallar y Alma Bressan. Entre los mayores \u00e9xitos de su carrera (m\u00e1s de 700 libretos) se destac\u00f3 Rolando Rivas, taxista (que se emiti\u00f3 entre 1972 y 1973 con Claudio Garc\u00eda Satur y Soledad Silveyra en los papeles protagonistas) y Pobre diabla, al siguiente a\u00f1o con Marilina Ross, Arnaldo Andr\u00e9 y China Zorrilla. Durante sus \u00faltimos a\u00f1os Migr\u00e9 fue presidente de Argentores, la asociaci\u00f3n que nuclea a los autores en Argentina. En el 2001 fue nombrado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires. Gravemente enfermo del coraz\u00f3n, a los 74 a\u00f1os falleci\u00f3 de un paro card\u00edaco mientras dorm\u00eda, en Buenos Aires.<\/p>\n<h1>La radio, ese primer gran amor<\/h1>\n<p>En setiembre de 2003, as\u00ed hablaba el autor en un reportaje efectuado por el diario La Nacion. Ante la pregunta \u201cSi hacemos historia, \u00bfpodemos recordar sus inicios?, dec\u00eda Migre: \u201cFui un chico que creci\u00f3 en un hogar donde se escuchaba radio todo el d\u00eda. Hoy pienso, que \u00e9sa fue mi academia, sin dejar de se\u00f1alar lo que aprend\u00ed, como integrante de las pandillas \u00abart\u00edsticas\u00bb de Juancho y Marilyn. Puedo mencionar a los pioneros del g\u00e9nero: Juan Carlos Chiappe y a H\u00e9ctor Bates, pero fundamentalmente a los grandes maestros que marcaron estilos: Abel Santa Cruz, Mar\u00eda del Carmen Mart\u00ednez Paiva, Sergio De Cecco, Alma Bressan, Celia Alc\u00e1ntara, Laura Favio, Rafael Garc\u00eda Ib\u00e1\u00f1ez y esa maravilla que fue Nen\u00e9 Cascallar. Y esos radioteatros adem\u00e1s, desfilaban por diferentes teatros, porque en esos a\u00f1os exist\u00eda uno en cada barrio Y all\u00ed estaban Julia de Alba, Carmen Valdez, Blanca del Prado, Nelly Hering y Susy Kent, entre otras. Yo me sent\u00eda tan identificado con la actuaci\u00f3n que no vacil\u00e9 en presentarme en Radio Libertad, para interpretar un personaje junto a Osvaldo Pacheco, Idelma Carlo y Marta Moreno. Se dieron casi consecutivamente dos situaciones que me permitieron vislumbrar que ten\u00eda mayor facilidad como escritor que como int\u00e9rprete. En esa suerte de casting inicial (yo era un adolescente), en plena d\u00e9cada del 50, el director de la emisora dijo que no ten\u00eda dinero para convocar autores. Recuerdo que sal\u00ed casi corriendo y adapt\u00e9 distintos cap\u00edtulos de \u00abCoraz\u00f3n\u00bb, el libro de Edmundo D\u00b4Amicis. Y de all\u00ed en m\u00e1s segu\u00ed en esa tarea de adaptador de textos, mientras desarrollaba todo tipo de trabajos en la radio: locutor, sonidista, atend\u00eda el tel\u00e9fono y era el asistente de todos los que solicitaban mi colaboraci\u00f3n, adem\u00e1s de escribir textos para los ciclos como \u00abLa hora francesa, portuguesa, italiana, etc.\u00bb. Hasta que en una oportunidad no pude contener la risa al escuchar un texto muy malo, que deb\u00edan interpretar Chela Ruiz y Horacio Delfino. Ella me dijo: \u00abNo critiques hasta que no seas capaz de escribir algo mejor\u00bb. Al d\u00eda siguiente llegu\u00e9 y le entregu\u00e9 mi trabajo. Con gran sorpresa pregunt\u00f3: \u00abJurame que lo escribiste vos. Y si es as\u00ed, \u00bfte animas a escribir otros?\u00bb.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfEse fue el inicio de la gran aventura radial?\u201d fue la siguiente consulta. El creador de Rolando Rivas, apunt\u00f3: \u201cFue algo incre\u00edble. Comenc\u00e9 a escribir para Excelsior el \u00abRadioteatro Virtus\u00bb (como de medida lo m\u00e1s perfecto al servicio de una dama), que se prolong\u00f3 durante 12 a\u00f1os y se emit\u00eda de 17 a 17.30. Eran sus protagonistas Jos\u00e9 Canosa y Mabel Paz, siguieron entre otros Alfredo Su\u00e1rez Serrano, Atilio Marinelli y Graciela Araujo y deb\u00eda plasmar hasta 4 o 5 historias por d\u00eda. Fue la primera vez que escuch\u00e9 hablar de rating. Y as\u00ed lleg\u00f3 el traslado a Radio El Mundo, donde se luc\u00eda Hilda Bernard con Fernando Siro o Eduardo Rudy y por la noche Jorge Salcedo, Elcira Olivera Garc\u00e9s y en otras Elcira con Alfredo Alc\u00f3n. Y aqu\u00ed -dice con tono casi emocionado- quiero dedicar una menci\u00f3n especial para el relator que result\u00f3 esencial a la hora de hablar del \u00e9xito de estos ciclos: la voz maravillosa de Julio C\u00e9sar Barton. Al parecer la medici\u00f3n de otros programas en esos horarios oscilaba entre 12 y 14 y el nuestro era de 30 puntos. Y el radioteatro sigui\u00f3 su derrotero por emisoras como Belgrano, Splendid y en Mitre en los a\u00f1os 70.\u201d<\/p>\n<p>Quien realizara el reportaje, Alicia Petti, le pregunt\u00f3 luego cu\u00e1les fueron los t\u00edtulos m\u00e1s resonantes de esos a\u00f1os. Migr\u00e9 dijo: \u00abLas solteronas\u00bb, \u00abEl hombre equivocado\u00bb, \u00abEsos que dicen amarse\u00bb (hasta se represent\u00f3 en el Liceo) \u00abAltanera Evangelina Garr\u00e9\u00bb, que en la TV, fue \u00abAdorable profesor Aldao\u00bb; y esencialmente \u00ab0597, da ocupado\u00bb, que result\u00f3 impactante porque su protagonista era una mujer en presidio. La repetimos en m\u00e1s de una oportunidad y en televisi\u00f3n se convirti\u00f3 en otro \u00e9xito: \u00abUna voz en el tel\u00e9fono\u00bb. Pero sin duda -lo se\u00f1ala casi con fervor- el fen\u00f3meno es de la radio, que es uno de los medios m\u00e1s completos y m\u00e1s nobles, porque es la palabra que va creando todas las im\u00e1genes que la gente puede imaginar. Ayuda al p\u00fablico a recuperar la hermosa costumbre de escuchar y en m\u00e1s de una oportunidad reemplaza al libro que no lee, a la pel\u00edcula que no puede ver y a nosotros los autores nos permiti\u00f3 crear un estilo. Estoy convencido que el p\u00fablico fiel de este g\u00e9nero cuando escucha determinados textos u observa ciertas im\u00e1genes puede se\u00f1alar, por ejemplo, \u00abesto es de Nen\u00e9 Cascallar\u00bb o \u00abesto es Migr\u00e9\u00bb. Pareciera que ahora todo vuelve a su cauce. Y lo hago con el mismo entusiasmo: 15 horas para escribir y otras tantas para musicalizar.\u201d<\/p>\n<h1>La hora de la tev\u00e9<\/h1>\n<p>Cuando falleci\u00f3, se editaron innumerables cr\u00f3nicas que analizaron su vida y obra. En La Naci\u00f3n, en un tramo de una nota, se hizo foco en su relaci\u00f3n con la pantalla chica y lo mucho que particip\u00f3 en este medio.<\/p>\n<p>\u201cEra inevitable que a este hombre inquieto, de enorme poder de observaci\u00f3n, trato cordial y risa f\u00e1cil -aunque no tardaba en enojarse contra quienes menospreciaban a la telenovela- le llegara la hora de hacer TV, a la que aport\u00f3 Esos que dicen amarse, con Fernando Siro e Hilda Bernard, en 1959, como primer t\u00edtulo digno de consideraci\u00f3n. En el libro \u00abEstamos en el aire\u00bb, Migr\u00e9 dijo que aprendi\u00f3 televisi\u00f3n a partir de los consejos del recordado director Mart\u00edn Clutet: \u00abEscrib\u00eda, correg\u00eda, iba a los ensayos y grabaciones, observaba los movimientos de c\u00e1mara, trataba de captar los secretos del videotape. Miraba, miraba y as\u00ed aprend\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Con el tiempo y todos los cambios y avatares experimentados por la telenovela, Migr\u00e9 queda en la memoria como cultor de un estilo cl\u00e1sico y generoso en la afirmaci\u00f3n de los sentimientos amorosos puestos al servicio de las reglas imperecederas del g\u00e9nero: pasiones, suspenso, traiciones, enga\u00f1os, los buenos y los malos, el romance m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias de edades o de clases sociales. Pero adem\u00e1s de llevar a la pantalla referencias radiof\u00f3nicas (como el aporte del hist\u00f3rico relator Julio C\u00e9sar Barton en varias ocasiones), un repaso a algunos de sus grandes obras muestra a Migr\u00e9 como un creador tan sensible al gusto popular como capaz de encarar giros sorprendentes.<\/p>\n<p>En tiempos de su definitiva afirmaci\u00f3n como autor televisivo (con el \u00e9xito de Su comedia favorita\u00bb, con Guillermo Bredeston y Nora C\u00e1rpena, en 1964), ensay\u00f3 para En casa de los Videla un escarceo entre un hijo leg\u00edtimo y una hija adoptiva del matrimonio central. Y en Rolando Rivas, taxista (1972), verdadera bisagra de la historia de la telenovela que paralizaba al pa\u00eds cada martes por la noche, se anticip\u00f3 al costumbrismo hoy en boga con una aut\u00e9ntica historia de sabor barrial porte\u00f1o y acerc\u00f3 la realidad al melodrama (un hermano del protagonista, guerrillero, muere en un enfrentamiento con la polic\u00eda).<\/p>\n<p>Desde all\u00ed, gracias a su olfato para elegir parejas protag\u00f3nicas, a la fidelidad a un grupo de actores y actrices secundarios de raza (China Zorrilla por sobre todo, pero tambi\u00e9n Susy Kent, Antuco Telesca, Dora Ferreiro, Paquita M\u00e1s, Mabel Pes\u00e9n y Mar\u00eda Elena Sagrera, entre much\u00edsimos otros) y a la pintura de villanas antol\u00f3gicas (como la Matilde de Leonor Benedetto en Rolando Rivas) fue amo y se\u00f1or del rating en las d\u00e9cadas de 1970 y 1980.<\/p>\n<p>En Dos a quererse, con Garc\u00eda Satur y Thelma Biral, sum\u00f3 los poemas de Julia Prilutzky Farny casi como un personaje m\u00e1s; en Piel naranja, con Arnaldo Andr\u00e9 y Marilina Ross, abandon\u00f3 el final feliz con un desenlace tr\u00e1gico que pocos olvidan; en Pobre diabla, con Andr\u00e9 y Soledad Silveyra, aport\u00f3 toques de comedia brillante.<\/p>\n<p>Vivi\u00f3 m\u00e1s tarde otros \u00e9xitos (Sin marido, que identific\u00f3 como el mejor trabajo de toda su vida, La cu\u00f1ada, Pablo en nuestra piel y Una voz en el tel\u00e9fono) y algunos fracasos como Fabi\u00e1n 2, Mariana 0, con Andr\u00e9 y Mar\u00eda Leal, que en 1980 fue se\u00f1al de un cambio de \u00e9poca. El teleteatro cl\u00e1sico semanal (formato en el que Migr\u00e9 se sent\u00eda m\u00e1s c\u00f3modo) perdi\u00f3 su lugar en el horario central y se afirm\u00f3 como tira vespertina, lo que conspiraba contra un m\u00e9todo de trabajo indelegable: Migr\u00e9 prefer\u00eda trabajar solo y nunca simpatiz\u00f3 con la idea del equipo autoral, hoy afirmada.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.argentores.org.ar\/noticias\/general\/401-a-diez-anos-de-la-muerte-de-alberto-migre\">argentores.org.ar<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A diez a\u00f1os de su desaparici\u00f3n f\u00edsica, el gran autor de radionovelas, querido y admirado por colegas y por el pueblo, es recordado en Argentores a trav\u00e9s de esta biograf\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_joinchat":[],"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-2521","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-notasdeinteres"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2521","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2521"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2521\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2523,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2521\/revisions\/2523"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.narrativaradial.com\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}