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N O T A S D E I N T E R E S
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“EL GRAN DESAFÍO DE HOY ES NO PONER EFECTOS”. Entrevista a Javier Bravo, operador de radio Metro. Por Revista MHZ
Su estilo de trabajo es marca registrada. Sin embargo reconoce ser operador profesional “de casualidad”, porque cuando empezó a cursar en el ISER en 1986 sólo buscaba conseguir un trabajo alternativo que le permitiera estudiar ingeniería industrial. “Sin darme cuenta me metí cada día más en esto y vi que tenía mucho más criterio de lo que yo creía respecto a cómo ejercer la profesión”. Sus 20 años de trayectoria y el hecho de ser una pieza clave de un éxito instalado como “Basta de todo” –el programa que conduce Matías Martin– comprueban que su método de trabajo le ha dado grandes frutos. Y esa es, precisamente, la fórmula que intentamos develar en esta entrevista.
Sobre su formación recuerda un consejo de la locutora Elda Moreno. “Es una muy buena profesional y una vez me dijo: ‘Bravo, usted tiene que entender esto, la voz sale de la música y la música sale de la voz’. En ese momento no entendí nada, pero es una forma de darle ritmo a cualquier transmisión, porque vas enganchando las palabras, es como cuando uno habla, que cambia la velocidad y está acentuando o reforzando una idea. Lo mismo pasa con la operación. El mensaje lo pone el conductor que es quien maneja el sentido del programa. El operador puede ayudar, acentuar, mejorar, puede darle brillo. Rara vez lo puede cambiar pero sí lo puede vestir de mejor manera. Esa es la tarea de un operador y no solamente mover perillas” .
Históricamente en la radio, ¿cómo empiezan a aparecer las intervenciones del operador en el aire de un programa?
La idea de que el operador puede modificar la transmisión… creo que ni siquiera nace en Rock & Pop, nace en Metro. Uno de los primeros programas en que me dejaron hacer eso fue con Fernando Peña. Fue idea de ambos dejarnos mover libremente sin libreto. Él armaba sus historias y yo se las musicalizaba como podía. A veces yo apoyaba lo que él iba diciendo, a veces él cambiaba la historia y sus personajes en función de la música que yo ponía. Era una radio totalmente viva. Peña cambió totalmente la fisonomía del programa, que era un programa musical con alguien que venía a hacer unas pastillitas de humor y terminó convirtiéndose en el protagonista del programa. El programa pasó a ser de humor con apoyatura musical.
Lo de ir sobre la marcha, lo de hacer algo sin tener que pedir permiso, es lo nuevo. Siempre dentro de los límites que pone cada programa. Yo cuando opero en “Basta...” no hago lo que se me canta. El primer día me explicaron cómo era el programa y todas las modificaciones que hice fueron dentro de un criterio.
¿Cuál es el criterio para intervenir?
A veces los silencios transmiten muchas más cosas que los efectos. Empieza un programa nuevo y el conductor te dice: “Poneme ruiditos” . ¡No! Si yo te pongo “ruiditos”, son molestos. En todo caso pedís: “Sonorizame, poneme efectos, apoyame sonoramente” . Un ruido es un sonido no deseado, un sonido que molesta. Cuando vos ponés un “ruidito” bien puesto se transforma en un efecto, en un guiño de opinión.
Un operador no tiene que salir al aire. Cuando sale lo hace como persona, como alguien más del grupo. El operador tiene que hablar a través de los sonidos, de las cortinas, de los efectos, de los silencios. A los silencios les hemos encontrado la vuelta perfecta en “Basta...”. Cuando alguien dice algo que no le creemos, todo el mundo se calla, se acaban todas las cortinas, hay un bache enorme que es mucho más fuerte, mucho más cómplice y dice mucho más que cualquier palabra. En el final de “El Padrino III” cuando matan a la hija del Padrino la sensación tiene que ser muy fuerte. Cualquier grito que él dé, sería poco para la situación. Y está resuelto a la inversa, él no puede gritar y hay un silencio enorme.
¿Por qué creés que se dio ese boom de agregar sonidos y que incluso llegó a la tele?
En el caso de “Perros de la calle”, el programa de Andy Kusnetzoff, yo usaba solamente un par de efectos y básicamente uno: un “cuac”. Así como el sonido de un error en PC es el de un piano, el “cuac” es el sonido del error de las Mac. De ahí viene. El “chan” que usó Roberto Pettinato también salió de Metro, nosotros lo llevamos a “Arde Troya” y luego él hizo del “chan” un estilo. Si no me equivoco acá lo empezamos a usar con Peña.
¿Tenés libertad para poner los efectos que quieras?
Sí, a criterio. Por ejemplo, con una frase de Chuky mi criterio es este: la busco, si llego en tiempo, la tiro. Si veo que no llego, que va a quedar muy desfasada, la guardo, me como la bronca. Tengo alrededor de 2.500 en una computadora y 500 en otra. No hay otra cosa que tener un archivo, como en tu casa, y llegar rápido, nada más.
¿Cómo es la relación con el productor?
Depende qué tipo de productor. En los programas informativos el productor periodístico se encarga de las notas y saca una cuando puede, tratando de sostener la estructura del programa y sabiendo los horarios de los compromisos comerciales. En otro tipo de programas el productor quiere manejar todo: cuando mandás las tandas, si hacés esto o lo otro. Eso implica que el operador puede hacer mucho menos. A veces se dan problemas cuando quiere una estructura libre para el operador y no se la da.
El gran problema es que hay productores que quieren estar en todo y no pueden. Me ha pasado con alguna productora alguna vez. Si vos querés manejar todo te sentás atrás y durante las cuatro horas del programa me decís qué hago. En el momento en que vos te vas, yo no hago nada o aplico mi criterio o me establecés criterios claros con los cuales manejarme. En “Basta...” yo me manejo dentro de determinados criterios pero con una amplísima libertad.
¿Hay diferencias entre operar FM y AM?
No. Para mí los que dicen que hay diferencias en la operación de FM y AM, no entienden nada. La FM tiene mejor calidad de señal, podés transmitir con mucho más ancho de banda, con mayor cantidad de detalles. Por eso se usa mucho la cortina de fondo, si no se escuchan pequeños ruidos. En el resto no hay diferencia.
¿Operaste trasmisiones de fútbol? Es difícil...
Sí, años. Y empecé en la época en que todos los partidos se hacían al mismo tiempo. Tenías una cancha central y alrededor de nueve conexiones. Era difícil, porque al no ver al conductor te guiabas por palabras, por tonos, por el contexto, porque decía algo que no era usual.
Tras esto Bravo sentencia: “Ahora se acabaron las conexiones satelitales” . Y explica por qué prefiere hacer transmisiones de exteriores por Messenger.
¿Cuáles han sido tus referentes entre los operadores?
En el interior yo escuchaba mucho radioteatro y no conocía los nombres de esa gente pero sí conocía la calidad del trabajo que hacían. Cuando vine a Buenos Aires tuve la oportunidad de trabajar con la gente que venía haciendo conexiones de exteriores con Juan Carlos Morales. Gente que hacía fútbol todos los días y tenía varios mundiales encima. Una de las personas de las cuales más aprendí ni siquiera era un operador recibido, Antonio Santillán, una persona con mucha capacidad, humildad y amor por la profesión. Fue el gran maestro que tuve, trabajaba en Radio América y en Radio Buenos Aires. Cuando ésta tuvo su FM, Rock & Pop, todos los chicos nuevos empezaron con él.
¿Escuchás otras radios?
Escucho poca radio ahora. Si escucho FM como Mega o La 100 es para escuchar música, nada más, y me molesta la información sobre los temas. No veo mucho cambio en las radios. Las FM musicales lo siguen siendo. Las “auto-operadas” son pésimas. En la radio, a diferencia de la televisión, la gente elige algo más amplio. Las radios y los programas temáticos existen y por ahí la gente no va a buscarlos. Las radios de deporte terminan hablando de cualquier cosa y no solamente de deporte. Salvo que seas fanático y escuches media hora diaria del programa de tu equipo, pero incluso canal Boca falló. La gente en general en la radio busca alguien que le hable. Sobre todo ahora que es más fácil que selecciones tu música y la cargues en un reproductor.
¿Qué consejos les darías a los chicos que quieren trabajar como operadores?
Dos cosas: primero que se informen sobre la tarea de operación y segundo que sepan que puede llevar mucho tiempo alcanzar las condiciones ideales de trabajo. Tienen que saber que la operación no es solamente poner discos y ser dee jay. A mí me llevó doce años dejar de hacer trasmisiones de evangelistas, de fútbol, de programas informativos, sindicales y de automovilismo, para estar en un lugar como es Metro hoy. Y como operador no hacés lo que vos querés, siempre trabajás para otro. Es mucho más fácil que un locutor termine haciendo lo que quiere antes de que lo haga un operador. Hay mucho camino para recorrer.
Revista MHZ: www.revistamhz.com
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