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C U E S T I O N R A D I O
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Las 5 preguntas que ponen a la radio en cuestión.
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Néstor Barron - “A la radio le sobran palabras”
Escritor, guionista, músico, conductor de radio.
http://www.nestorbarron.com.ar/
http://www.myspace.com/nestorbarron
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1 - ¿Porqué la radio?
Porque, después de la música, es el medio más idóneo para mostrar que los ojos no son imprescindibles para las imágenes. Para hacer contacto directo entre la imagen y el cerebro. El sonido es —o debería ser— imagen. Y, tomando una frase que usaba en un programa de radio hace unos años, la Imaginación es Poder.
2 - ¿Qué le falta a la radio?
Imaginación… como al resto de los medios masivos. Siempre me resultó curioso que un programa independiente en una radiecita barrial insista en pasar los hits de Sony, cuando ni siquiera recibe dinero a cambio —de hecho, la mayoría paga para hacer su programa. Si la independencia no te da libertad, si esto sucede en medios alternativos, cuan peor será en los medios masivos… Perdón por la repetición, pero “la Imaginación es Poder.”
3 - ¿Qué le sobra a la radio?
Palabras. A montones. Sobran, chorrean, desbordan el cuenco de todo sentido. A la radio le falta sentido. Millones de voces repitiendo las mismas cosas, que en su mayoría no son tan importantes como nos dicen que son, como se acepta que son. A la radio le falta contar historias —hasta un comentario político debería serlo. El narrador de historias parece una especie en extinción.
4 - ¿Para qué sirve contar historias?
Para que el que oiga pueda contarse su propia historia.
5 - ¿Qué historia le gustaría contar?
Cada uno cuenta la historia que puede, y es probable que si la cuenta de la única manera posible, desde el corazón, termine contando siempre la misma historia con distintos ropajes y escenografías. Quizá cada uno tiene una sola historia para contar, la propia, la que a la vez le cuenta sobre sí mismo.
Pero son esas las historias que llegan al corazón de los otros. Las que —no importa de qué traten— los otros escuchan como propias. Esa idea mediática de “lo que le interesa a la gente” es lo más miserable y totalitario que puede haber. ¿Quién soy yo para contarte tu historia? En realidad sí lo hago: cuando te cuento la mía, estás oyendo —de un modo u otro, a tu modo— la tuya.
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